La Cuarta Internacional bajo fuego y la revista Clave

24 Nov 2015   |   comentários

En el marco del homenaje a León Trotsky publicamos en esta ocasión la tercera parte de la reseña de la revista Clave, publicación editada en México por el revolucionario ruso junto a sus partidarios para el mundo de habla hispana.

En la imagen, firma del pacto germano soviético de no agresión: Gaus, Ribbentrop, Stalin y Molotov, en el Kremlin, el 23 de agosto de 1939.

Sobre este pacto reaccionario afirmó Trotsky en su artículo “La alianza germano-soviética”: “Hitler necesitaba de la ‘neutralidad’ amistosa de la URSS, además de las materias primas soviéticas, para invadir Polonia y entablar la guerra con Inglaterra y Francia. Los pactos políticos y comerciales le garantizan ambas cosas”.

Fue así que la segunda época de la revista Clave estuvo signada por la Segunda Guerra Mundial, y por la gran conmoción internacional que provocó la firma del pacto germano-soviético.

Estos temas ocuparon un poco menos de la mitad de las revistas. Producto del pacto, y de la intervención de la URSS en la guerra, sectores de la Cuarta Internacional empezaron a cuestionar la defensa de las bases sociales del Estado soviético. Se abrió una gran crisis en el Socialista Workers Party de Estados Unidos. Por eso, otro tema muy importante fue la cuestión de la defensa de la URSS. La mayoría de los artículos sobre este tema fueron compilados junto con correspondencia entre Trotsky y los dirigentes estadounidenses en 1941 en el libro En defensa del marxismo.

El único número de la tercera época incluía tres artículos sobre el estalinismo, uno sobre el asesinato de Trotsky (de Natalia Sedova) y tres sobre la Cuarta Internacional, uno de ellos titulado “Trotsky y la Teoría de la Revolución Permanente”, firmado por Grandizo Munis. El heroico intento de darle continuidad a la revista en esa hora negra del trotskismo, con la desaparición del líder que impulsó esta organización revolucionaria internacional, cerró el número con estas palabras:

En la Argentina, los grupos de la IV internacional habían organizado un mitin en memoria de Trotsky. Las autoridades lo prohibieron.
En Australia, la organización trotskista ha sido puesta al margen de la Ley. Nuestros camaradas lograron organizar en la calle un mitin en contra de la guerra. Ha habido registros en las casas de los principales dirigentes y detenciones.
En Canadá y todos los Dominios Ingleses ha sido prohibida la prensa de la IV internacional. No podían decir otro tanto los estalinistas.(1)

Estas concisas palabras ilustran claramente el difícil periodo que tenía por delante la Cuarta Internacional y las condiciones que enfrentaron sus militantes para dar continuidad a la tarea iniciada por el gran revolucionario ruso.

Al hacer una primera investigación, revisando la prensa trotskista de la época publicada en Estados Unidos, llegamos a la conclusión de que una parte importante de los artículos elaborados por León Trotsky fueron publicados por primera vez en español en Clave, y luego se publicaron Socialist Appeal y The New International. En otros casos, sucedió al revés.

El elemento curioso de esto es que cuando se publican los Escritos León Trotsky 1929-1940, por Editorial Pluma, en Bogotá, en la década de 1970, se traduce de la versión en inglés de los Writings, de Pathfinder Press.

Así, los artículos de Trotsky se escribieron originalmente en ruso, luego se tradujeron al inglés, después al español para publicarlos en Clave, luego al inglés para la prensa trotskista estadounidense –parece ser que Rusell Blackwell (miembro de la primera generación de trotskistas en México, conocido como Rosalío Negrete) colaboró en la traducción–; de allí los tomaron para los Writings, y luego fueron traducidos nuevamente al español para la versión colombiana de los Escritos. Qué tanto se alteraron los originales, es muy difícil saberlo. Tal vez haya quienes en un futuro se aboquen a esa tarea.

Con grandes esfuerzos, en un contexto internacional convulsivo, marcado por la víspera de la Segunda Guerra Mundial y su desarrollo, y por la persecución y saña contra Trotsky y sus seguidores por parte del stalinismo y los gobiernos imperialistas, quienes publicaron esta revista de alguna manera encontraron la forma de pedir ayuda a amigos y simpatizantes para financiarla.

De acuerdo con Alberto Fernández (hijo de Fernández Vilchis), algunos artistas e intelectuales como Juan O´Gorman y Salvador Novo, Antonio Hidalgo y hasta el propio Francisco Múgica se contaron entre quienes aportaron dinero para hacer posible la publicación.

Es muy destacable también que en algunos números de Clave se publicaban llamadas a la colaboración con aportes financieros de la publicación de simpatizantes, lectores y amigos, cuestión indispensable para mantener la independencia política, así como al envío de artículos de los distintos países adonde llegaba.

Con el esfuerzo común de partidarios, simpatizantes y amigos es como se financió la voz de la Cuarta Internacional en América Latina.

(1) Clave núm. 1, tercera época, mayo de 1941, p. 49.









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