Clase Contra Clase-FT Estado español

Una propuesta para los trabajadores, trabajadoras y jóvenes que están peleando para que la crisis la paguen los capitalistas

15 Dec 2013   |   comentários

Las compañeras y compañeros de Clase contra Clase venimos interviniendo en algunas de las luchas obreras más importantes que se han dado en el Estado español al calor de la actual crisis capitalista. Somos un grupo marxista revolucionario bastante joven, compuesto por trabajadores y estudiantes, que vibramos con todos estos procesos, porque somos conscientes de que es al calor de estas y futuras batallas como se podrán dar pasos en recomponer la capacidad de lucha de nuestra clase.

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Una lucha que hoy parte por enfrentar los ataques de los capitalistas, pero que apostamos a que se encamine en la perspectiva de acabar con este Régimen político podrido, esta democracia de los ricos y con la explotación y opresión que genera el capitalismo, aquí y en el resto del mundo. Estamos seguros que la actual crisis que va a generar nuevas oportunidades para conseguirlo. Nuevas situaciones y procesos revolucionarios.

Ya en estos años hemos visto crecer la capacidad de lucha de la juventud y la clase obrera en numerosos países. Para que estas oportunidades las podamos aprovechar consideramos que los trabajadores debemos construir herramientas que sean capaces de pelear por una victoria de la clase obrera y los sectores populares. Como una central está la de poder construir un gran partido de trabajadores revolucionario, en el Estado español y a nivel internacional, que luche por levantar una verdadera democracia de los trabajadores, un Gobierno nuestro, que permita avanzar en poner al servicio de las grandes mayorías sociales todos los medios que producen la riqueza mediante la expropiación del puñado de capitalistas que hoy dictan nuestro destino.

Esta salida de fondo aún no es compartida por la gran parte de la clase trabajadora. Sin embargo nosotros creemos que en este camino son muchas las tareas preparatorias que hay que echarse a la espalda, como acabar con la burocracia sindical que hoy corrompe los sindicatos y que está llevando a muchas luchas a callejones sin salida y derrotas, unificar los sectores obreros que la patronal divide entre fi jos, contratados, precarios, inmigrantes... y retomar tradiciones de lucha que parecían perdidas como la huelga, la coordinación de las luchas o las cajas de resistencia, así como construir alas en los movimientos sociales y el estudiantil, que sean aliadas de las luchas de los trabajadores.

A día de hoy, estas sí son tareas que son vistas por un número cada vez mayor de jóvenes, trabajadoras y trabajadores como necesidades elementales para poder ganar los combates del presente. Nuestro grupo viene peleando por estas cuestiones en común con muchos de ellos, y hacia ellos dirigimos esta propuesta.

Nosotros hemos sido los impulsores de uno de los primeros procesos de organización en un sector tan precario como Telepizza. Allí tuvimos que pelear, junto con decenas de jóvenes trabajadores, con la empresa, pero también con la burocracia sindical de CCOO y UGT, que no querían que los trabajadores se organizaran bajo la demanda de “pasar al convenio de hostelería” porque cuestionaban el convenio de segregación y a la baja (de pizzas) que ellas mismas habían firmado. Llevamos adelante una lucha en coordinación con otros trabajadores de empresas del automóvil, el transporte urbano y otras muchas, toda una muestra de unidad entre la juventud precaria, los obreros y obreras más mayores y con derechos conquistados, que nos permitió ganarle el pulso a la empresa. Con orgullo hemos sido parte de grandes luchas obreras, organizando la solidaridad con ellas en las facultades e institutos. Como con la huelga de los mineros en 2012, levantando además la reivindicación de luchar por la nacionalización bajo control obrero de todo el carbón, en contra de la política de “más ayudas a las patronales” de las direcciones de CCOO y UGT. También con otros conflictos importantes, como las trabajadoras de la limpieza de centros sanitarios de Aragón, que tras más de 40 días de huelga lograron tumbar la aplicación de la reforma laboral que quería hacerlas pasar al Estatuto de los Trabajadores y a cobrar el salario mínimo. También la de los jóvenes informáticos de HP. O recientemente en Madrid, siendo parte del movimiento popular que arropó la huelga de los trabajadores y trabajadoras de la limpieza y jardines, una gran lucha obrera que puso contra las cuerdas al ala más derechista del PP y que logró, aún a pesar de su dirección, echar atrás el brutal plan de despidos.

En las últimas semanas hemos venido haciendo esto también con la huelga de PANRICO, una lucha que ya es histórica. Promover la solidaridad, la caja de resistencia, los contactos con otros sectores en lucha... ha sido nuestro modesto aporte. Y al mismo tiempo, en la cotidianeidad del piquete, en los diferentes momentos que ha ido atravesando la lucha, hemos ido extrayendo importantes lecciones de la misma junto con buena parte de los trabajadores y trabajadoras más activos.

Como algo primordial es la intención de no conformarse con el mal menor, que queda sintetizado en el lema del conflicto “0 despidos y 0 rebajas”. Nada que ver con la cantinela que en otras empresas enarbolan muchos delegados, de que “es lo que hay”, “la cosa está muy difícil”, “más vale perder un poco ahora”... y que es la banda sonora del “cuesta abajo y sin frenos” al que nos están llevando. La pelea por la defensa de los puestos de trabajo, pero con salarios y condiciones dignas, es una de las señas de identidad de esta gran lucha. La otra es la de buscar la solidaridad, el apoyo y hasta la coordinación, con otros trabajadores y sectores en lucha. El apoyo a los trabajadores de ALUPU, a los vecinos de la PAH, la participación en diversas manifestaciones...la militancia de la caja de resistencia en muchas empresas, universidades...Y el mismo Encuentro de solidaridad organizado en Sabadell el próximo 14 de diciembre, que puede ser el germen de una coordinación superior, son muestras de que se están recuperando tradiciones del movimiento obrero que parecían olvidadas.

Por último, pero es algo central que en muchos conflictos no sucede, es la importancia de que las decisiones partan de abajo, que ningún paso decisivo pueda darse sin la aprobación de la asamblea. Esto ha desbaratado en sucesivas veces los intentos de una parte del Comité de Huelga de intentar hacer volver al trabajo, por medio de rumores y mentiras nada dignos. Esta actitud ha generado una desconfianza muy amplia hacia este tipo de sindicalismo, y sobre todo, hacia los aparatos burocráticos que están detrás, que se expresa en que en la práctica todas las medidas que hacen grande a esta huelga han sido impuestas desde la base a los dirigentes más timoratos. Todo esto deja planteado para nosotros una cuestión que es clave. Los trabajadores y trabajadoras necesitamos y merecemos nuevas direcciones en las empresas y las luchas. El rol que están jugando muchos dirigentes acomodados y pasivizados tras décadas de sillón es nefasto. La máxima democracia asamblearia es clave para controlarlos, pero es necesario empezar a pensar en que surjan nuevos compañeros y compañeras que al calor de estas experiencias, y junto con los delegados actuales que sí están a la altura, sean los nuevos delegados y miembros de los Comités, secciones... en la perspectiva de poder reconquistar los grandes sindicatos y poder dejar en la calle a los Toxo y Méndez que hoy los corrompen. Las luchas actuales y futuras necesitarán direcciones a la altura del desafío para poder triunfar.

Para nosotros todos estos puntos son cuestiones claves que ameritan empezar a pensar como transformamos estas valiosas experiencias en herramientas para las luchas actuales y futuras y en organización. Somos muchos los trabajadores, trabajadoras y jóvenes que en luchas como al de PANRICO, los basureros, las limpiadoras, Telepizza... los levantamos y tratamos de hacer realidad, muchas veces contra la corriente, y sobre todo en contra de la burocracia sindical que hasta el momento dirige el movimiento obrero. Para nosotros es necesario encontrar las formas para reagruparnos detrás de la defensa de todos estos puntos, poder sintetizarlos y llevarlos a otras luchas, otros trabajadores y jóvenes que salen a luchar muchas veces por primera vez.

En este sentido desde Clase contra Clase queremos proponer levantar en común un agrupamiento de todos los trabajadores, trabajadoras y jóvenes, más allá del sindicato en el que estén afiliados o que no sean parte de ninguno (sea por desconfianza o por la desidia de los dirigentes sindicales que se niegan a organizarlos, como en la mayor parte de la juventud trabajadora), pero que creen que hay que pelear contra la burocracia sindical en los conflictos y los sindicatos, que hay que hacer todo lo posible por rodear de solidaridad las luchas obreras, retomar tradiciones como la caja de resistencia, la coordinación de luchas, los encuentros de trabajadores... por formar alas en los movimientos sociales y el movimiento estudiantil que vean también esta necesidad de unirse a la clase trabajadora, y pelear por un programa de clase, para que la crisis la paguen los capitalistas y no por el “mal menor”. Se trataría de un primer pero importante paso para que las luchas obreras que están por venir cuenten desde el principio con el apoyo de toda esta masa crítica de jóvenes y trabajadores, y no se vean obligadas a partir en muchas cosas de cero. Un paso para tratar de avanzar en que las trabajadoras, trabajadores y sectores populares, empecemos a decir basta a la cadena de retrocesos que venimos padeciendo en los últimos años, un paso en definitiva para empezar a ver nuevas y mayores victorias contra la patronal y su Gobierno.









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