Rosario Robles contra las mujeres indígenas

14 May 2014   |   comentários

Sabrina Aguilar

El pasado primero de mayo, día de lucha para todxs lxs explotadxs y oprimidxs del mundo, en medio de la embestida brutal con las reformas estructurales que el PRI y sus aliados intentan imponer sobre el conjunto del pueblo mexicano, vimos una nueva muestra de las discriminación contra las mujeres indígenas. Rosario Robles Berlanga, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y experredista, el día 30 de abril anunció con gran prepotencia que el programa Oportunidades (un programa asistencialista que grandes dividendos económicos y políticos le da a la clase dominante) sólo sería para familias que tengan tres hijos o menos, así como también la suspensión del apoyo económico por nacimiento.

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El recorte de programas sociales a las ya de por sí golpeadas franjas populares que sobreviven día a día en la miseria, bajo argumentos que hacen responsables a las mujeres y las familias en general de la pobreza en la que están inmersas, no es una casualidad o la mala voluntad de Rosario Robles o el Sedesol.

“Y quiero también aprovechar para decirles que no por tener muchos hijos van a tener más oportunidades. Oportunidades ya no va a beneficiar a las que tengan muchos hijos, sino que va a apoyar a las que tengan pocos hijos, porque la familia pequeña vive mejor y porque tenemos que pensar en estos niños y en estas niñas.”

Pensar que las familias pobres mexicanas eligen de “mala voluntad” estafar al Estado con muchos hijos para ganar unos míseros pesos más, a cambio de la degradación de sus condiciones de vida, de orillar también a los más pequeños al trabajo infantil y la superexplotación del conjunto, así como el incremento de las jornadas de trabajo doméstico de las mujeres sólo puede ser entendido bajo la misma lógica de que quienes salen a luchar son flojos, que las mujeres secuestradas por las redes de trata tenían “dudosa moral” o se fugaron con sus novios, que las decenas de miles de asesinados con la militarización eran maleantes y que por algo habrá sido… en fin, se trata de hacer cargar a lxs explotadxs con la responsabilidad que el gobierno, los patrones y los partidos patronales tienen en la degradación económica y social a la que nos han orillado con décadas de ajuste, represión y que se ha profundizado con el reciente paquete de Reformas antiobreras.

Estado e Iglesia contra las mujeres

Este nuevo ataque se da luego de años de abandono de las campañas de salud reproductiva y planificación familiar, de una política de criminalización del aborto en la mayoría de los estados, de tapar con parches de planes sociales el gran problema estructural de la pobreza en México.

Los gobiernos de turno y los partidos del congreso –que en la mayoría de los estados de la república se han alido con la Iglesia para criminalizar el aborto– son responsables de que tres de cada diez mujeres sean madres antes de los 20 años y de que un gran porcentaje fallezca durante el parto por desnutrición. Son responsables del hacinamiento en el que viven miles de familias en las periferias urbanas y en comunidades como Los Encinos, donde la señora Rosario Robles anunció con descaro que “Oportunidades lo que quiere es que esa familia salga adelante, y esa familia sólo saldrá adelante si es una familia pequeña y tiene la posibilidad de educación, de salud, de una vivienda digna, de todo lo que nos garantiza nuestra Constitución”.

Los dos sexenios del PAN y su continuidad con la vuelta del PRI han generado que hasta las políticas asistenciales más elementales estén siendo cercenadas. Mientras los planes sociales se ajustan y se viene más precarización con las reformas estructurales votadas en el Congreso, lo que crece es la militarización y la represión. Mientras los embarazos no deseados y la pobreza aumentan, lo que crece es el control de los cuerpos de las mujeres por parte del Estado. Desde Pan y Rosas nos pronunciamos por el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo, a decidir si queremos o no ser madres y cuándo hacerlo. ¡Alto a la injerencia del estado y la iglesia en nuestras vidas!









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