Una ofensiva reaccionaria que profundiza el descontento nacional

Pemex, Tarifazo... nuevos ataques contra el pueblo trabajador

18 Dec 2013   |   comentários



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Entrega del petróleo, gas, electricidad y la minería a las trasnacionales, leyes criminalizadoras del descontento, aumento a los servicios públicos –como el reciente tarifazo en el metro– y contención salarial se imponen en cascada contra las mayorías populares, a tan sólo un año de la asunción de Peña Nieto, quien cumple así sus promesas al imperialismo estadounidense. Se evidencia la fuerte ofensiva del gobierno y los partidos del Congreso, que muestra el carácter autoritario y pro-patronal de esta “democracia para ricos” festejada por la clase dominante y sus medios de comunicación.
Desde la aprobación de la reforma laboral exigida por el gran capital para “invertir” en el país, el gobierno de Peña Nieto alistó los acuerdos para imponer su “agenda” de reformas, y el Pacto por México fue la palanca fundamental para eso. Ahora, con el fin de fortalecer este sistema político reaccionario, aprobaron una reforma política que les permite permanecer más tiempo en los cargos electivos, mientras continúan las trabas que impiden a las organizaciones políticas y sindicales participar de forma independiente en los procesos electorales. Además, mientras millones sufren salarios de hambre y precarización laboral, se aprueban escandalosos aguinaldos para los diputados, senadores, magistrados y funcionarios del gobierno.

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Ésta es la verdadera cara del Congreso plural que muchos vieron como la transición a la democracia. No es –como dicen algunos intelectuales orgánicos del régimen– que quienes toman las decisiones representan a la mayoría y tienen esa legitimidad. Falso. La “legitimidad” del gobierno peñanietista –que no obtuvo la mayoría en el Congreso– se la dieron la clase dominante y el Pacto por México (incluyendo al PRD) y los “poderes fácticos” con los cuales se iba a enfrentar Peña Nieto. ¡Ellos no nos representan!

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La complicidad de la “izquierda” en este ataque reaccionario

En las semanas previas a la aprobación de la reforma energética, el PRD decidió salir del Pacto por México. Durante los meses previos había avalado la agenda de EPN y buscó acordar una “reforma energética” con los otros partidos del Congreso. Con su salida, el PRD buscó reacomodarse ante el descontento existente, para que no se haga tan evidente su complicidad con la política de EPN. Pero ni las declaraciones “nacionalistas” de Cuauhtémoc Cárdenas ni las impotentes tomas de tribuna –con objetivos más mediáticos que opositores–, ocultan que, mediante su participación en el Pacto, el PRD fortaleció la posición del gobierno y allanó el camino para la reforma energética. El PRD es una centro-izquierda abiertamente integrada al régimen, que demostró su carácter patronal y reaccionario haciéndose parte activa de los planes de esta “democracia para ricos”. Y ahora -en la ciudad de México- refrenda su carácter de gobierno al servicio de los capitalistas, impulsando, con el salvaje tarifazo, un brutal robo al pueblo. El PRD se muestra como el ariete contra el pueblo trabajador del DF, en una verdadera división de tareas con el gobierno de Peña Nieto, continuando lo que vimos con la represión del 1/12/2012.

Pero tampoco la oposición encabezada por Andrés Manuel López Obrador, su cerco al Senado y su propuesta de llevar a un plebiscito la aprobación a la reforma privatizadora, impulsa una política que permita derrotar efectivamente la entrega del petróleo, ya que eso implicaría enfrentar hasta el final a estas instituciones al servicio de los capitalistas, lo que AMLO no está dispuesto a hacer. Mientras tanto, las direcciones sindicales que se dicen opositoras –como la UNT– no propusieron en ningún momento, por ejemplo, un plan de acción para que el magisterio, junto a los miles que se movilizaban contra la entrega de Pemex, encabezaran una verdadera lucha contra las reformas del Pacto por México. AMLO y estas direcciones sindicales “opositoras” son impotentes para levantar una política a la altura del ataque contra los trabajadores y el pueblo.

Crece el descontento

La persistencia de la ingobernabilidad en lugares como Michoacán (que muestra a un gobierno dependiente de los pactos con los grupos narcos), el fantasma de una posible recesión económica y la misma salida del PRD del Pacto, son algunas de las contradicciones que enfrenta el gobierno. Así como la existencia de un fuerte descontento –cuya mayor expresión fue la resistencia magisterial y las acciones multitudinarias contra la reforma energética– que, aunque hoy no se haga notar con movilizaciones generalizadas, puede emerger en los próximos meses. La respuesta popular ante el aumento del pasaje del metro –pese a las amenazas represivas del gobierno perredista del DF–, muestra esta posibilidad.
Hoy es necesario impulsar una orientación independiente, que supere la política de las direcciones que arriba mencionamos, las cuales una y otra vez desviaron el descontento hacia la presión a las instituciones de esta “democracia para ricos”. Que impulse la movilización en las calles y la preparación de un verdadero plan de acción, ya que sólo con una gran lucha nacional, encabezada por los trabajadores en alianza con la juventud combativa y el conjunto del pueblo, poniendo en práctica los métodos de lucha del movimiento obrero –como la huelga y el paro–, pueden frenarse y echarse atrás las reformas estructurales de EPN y el Pacto por México. Las organizaciones obreras que se reclaman combativas y democráticas –como la CNTE y el SME que impulsa la OPT– deben ponerse al frente y convocar a un Encuentro de Organizaciones Obreras y Populares, para discutir este plan de acción. Una orientación que retome la lucha contra la criminalización y la represión, contra el autoritarismo del gobierno nacional y del GDF, y contra las reformas educativa y energética. Esto sería un importante paso adelante para reorganizar las fuerzas obreras y populares, y evitar que se derroche la combatividad mostrada en los últimos meses por sectores de los trabajadores y la juventud.

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La organización que estamos impulsando –el Movimiento de Trabajadores Socialistas– pretende ser un paso en la construcción de una herramienta que asuma esta perspectiva política. Es necesario poner en pie una nueva izquierda, socialista y revolucionaria, de los trabajadores y la juventud combativa, una organización política nacional que proponga las vías para frenar el ataque capitalista y que los trabajadores y sus aliados pasemos a la ofensiva.

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