Después de la marcha del 31 de enero

La necesidad de una dirección independiente de los trabajadores

24 Feb 2014   |   comentários



Óscar Castillo

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El 31 de enero salieron a las calles los sindicatos integrantes de la UNT para protestar en contra de la reforma energética, en una movilización realizada junto al PRD, que evidencia el descontento que existe en sectores obreros con los planes de EPN. Al llegar al Zócalo, por acuerdo de los organizadores, sólo hubo un único orador, Cuauhtémoc Cárdenas, quien busca ponerse al frente del descontento con la reforma energética. Se mostró que los dirigentes sindicales opositores se alinean con un marchito PRD, que intenta sacudirse la imagen que se ganó a pulso producto de su participación en el Pacto por México.

Independencia de clase, esencial para echar atrás las reformas

Ante la aprobación de las “reformas estructurales”, y la incertidumbre que genera la repercusión de las que están en puerta (como la de telecomunicaciones, que afectará la materia de trabajo de los telefonistas mexicanos) y el ataque en contra de los profesores de asignatura de la UNAM, es necesario que los trabajadores salgan a las calles para echar atrás las reformas aprobadas y detener las futuras. Pero para esto, tienen que sacudirse el yugo burocrático y marchar con independencia de los partidos del régimen. La estrategia de consultas y amparos ha demostrado su impotencia una y otra vez; decenas de miles se ampararon contra la reforma laboral y contra la educativa, sin embargo éstas se aprobaron.
Los trabajadores tenemos que luchar con nuestros propios métodos: la huelga y el paro nacional. La unidad entre nuestra clase es fundamental para que no exista una lucha aislada más, como en el caso del magisterio que ha librado una dura pelea en contra de la reforma educativa enfrentando la represión y el acoso del gobierno; en donde brillaron por su silencio los sindicatos independientes. O, en estos momentos, la heroica lucha de los trabajadores de Honda, que sufren la represión patronal y del gobierno.

Por la democratización de los sindicatos

La burocracia sindical perpetuada en el tiempo, como Hernández Juárez (Sindicato de Telefonistas) y Agustín Rodríguez (STUNAM) están pagando los favores políticos del pasado a los partidos en el Congreso que los han llevado a ocupar puestos en la cámara de diputados, lo cual sólo sirvió para acrecentar sus riquezas personales.
Es de fundamental importancia, para los trabajadores, mantener la independencia sindical y política para no subordinarse a la agenda del PRD, que es responsable directo de la aprobación de todas las reformas estructurales.
Es urgente la democratización de nuestros sindicatos, para que nosotros seamos los que decidamos la manera de luchar en contra del gobierno. Es escandaloso que en un sindicato que se dice democrático (como en el Sindicato de Telefonistas) esté dirigido desde hace más de 30 años por una persona que llegó a la dirección sindical fruto de un movimiento anti reeleccionista. Luchemos por la democracia dentro de nuestros sindicatos, si lo logramos, podemos dar de manera independiente una lucha frontal en contra de este régimen.

Los trabajadores debemos preparar nuestra propia agenda de lucha

Ante la ofensiva estructural en contra de nuestra clase es necesario que los trabajadores preparemos una agenda de lucha que pueda cambiar las condiciones actuales de vida de los obreros y empleados mexicanos.
En momentos en que la desigualdad económica se acrecienta, el trabajo precarizado se extiende a lo largo de México, el poder adquisitivo de la moneda mexicana se va al suelo y la inflación crece, es tiempo de que los trabajadores salgamos a las calles en unidad y de manera independiente, levantando las demandas de los distintos sectores y las masas populares. Por un aumento salarial de emergencia de acuerdo al costo de la canasta básica, por un reparto de horas de trabajo entre los trabajadores y desempleados para acabar con el desempleo, por una jornada laboral de 8 horas y por mismas condiciones de trabajo para hombres y mujeres.
La movilización es fundamental y los trabajadores tenemos que salir a las calles con la perspectiva de arrebatar al Estado nuestras demandas; lo cual sólo lo podremos hacer en unidad y con una agenda propia de lucha e independiente de los partidos del régimen.

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