Impulsemos el Movimiento de los Trabajadores Socialistas

15 Oct 2013   |   comentários



Impulsemos una nueva organización política nacional Impulsemos el Movimiento de Trabajadores Socialistas

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El Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS) es una nueva organización política nacional que lucha por las demandas de los trabajadores, la juventud y el pueblo, y propone una perspectiva política para transformar desde los cimientos las condiciones políticas, económicas y sociales de México.

En el 2012, miles de jóvenes salieron a las calles a protestar contra el regreso del PRI; en el 2013, decenas de miles de maestros luchan contra la reforma educativa del “nuevo” PRI y sus aliados del Pacto por México, mientras que en las universidades surge un nuevo movimiento estudiantil que se moviliza junto al magisterio; son millones los que en todo el país repudian las reformas estructurales, que como la energética, busca entregar los recursos naturales al saqueo de los piratas imperialistas. En las fábricas, en los centros de trabajo y de estudio, crece la disposición a enfrentar a este gobierno que actúa en favor de los patrones.

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Sin embargo, esto no cae del cielo. En México, en los años previos vimos sobradas muestras de la existencia de un profundo proceso de descontento con esta “democracia para ricos”, el cual en momentos cruciales se expresó en importantes movimientos democráticos contra los gobiernos de turno y sus instituciones. En 1999-2000 miles de estudiantes paralizaron la UNAM y enfrentaron al régimen de la transición pactada, dando un duro golpe a los intentos por preservar la dominación priista. Durante los posteriores sexenios panistas, la movilización democrática se hizo notar en las calles, contra un gobierno que reproducía y preservaba el autoritarismo del PRI. La expresión máxima de ello fue la lucha contra el fraude del 2006, cuando cientos de miles se movilizaron al grito de “voto por voto casilla por casilla”; movimiento que López Obrador desperdició y llevó a un callejón sin salida, ya que desarrollar esa lucha hasta el final implicaba enfrentar todo el andamiaje del régimen burgués y cuestionar sus bases más profundas. Luego vimos el movimiento contra la militarización y la narcoguerra, encabezado por Javier Sicilia -el cual contó con distintas formas de organización, como fue la Coordinadora Nacional contra la Militarización-, y que mostró la resistencia contra los estragos de la narcoguerra provocada por el gobierno. Finalmente, la emergencia juvenil nucleada en el #Yosoy132 fue fundamental para deslegitimar el intento del PRI de regresar “renovado” al gobierno. Los años previos mostraron la existencia de un profundo movimiento democrático, que recorre a amplias capas de la juventud, los trabajadores y el pueblo, expresando el hartazgo y el descontento con el sistema político mexicano y sus intentos de “auto reformarse” donde lo que no cambia es el autoritarismo, el cercenamiento de las libertades democráticas, el avasallamiento de las conquistas obreras y populares y la entrega al imperialismo. Esa es la base profunda de la persistencia de esta tendencia que marcamos y que hoy se hace nuevamente presente en la lucha magisterial y en las movilizaciones estudiantiles. Y también en las manifestaciones contra la privatización de PEMEX, que hoy está evidenciando el repudio obrero y popular contra la entrega que Peña Nieto quiere hacer a las transnacionales, y que estará planteado que se transforme en una verdadera bandera que concentre la lucha contra la subordinación y la recolonización del país por parte de las potencias imperialistas.

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Para profundizar la movilización y el descontento que desde hace años se expresa con esta “democracia para ricos”, y para derrotar los planes del gobierno del PRI y sus aliados, tenemos que organizarnos. Necesitamos una nueva organización política, que sea independiente de los partidos del régimen político y que levante una perspectiva alternativa que desconfíe de las instituciones como el Congreso, que una y mil veces demostraron que están al servicio de los de “arriba”. Y que proponga la unidad de los explotados y los oprimidos, para luchar por acabar con este gobierno y este régimen político.
En México, la clase obrera es una poderosa fuerza social compuesta por millones de asalariados que se concentran en la industria, los servicios, el transporte y las comunicaciones. En un país de más de 112 millones de habitantes, los trabajadores y sus familias conforman la principal fuerza social. La cercanía con Estados Unidos y las ventajas comparativas de la mano de obra barata, mantiene e impulsa fábricas y parques industriales en distintas regiones del país, que suponen una importante concentración de la fuerza proletaria, como en el caso de la importante industria automotriz, con un gran dinamismo exportador en los últimos años. Pero para que esta poderosa fuerza social, que mueve los resortes económicos del sistema capitalista ponga en movimiento su potencial de lucha y haga temblar a los capitalistas, debe recuperar sus organizaciones, incorporar a las mismas a los millones de trabajadores precarizados y sin derechos sindicales, y conquistar la independencia respecto al estado y sus partidos. La clase obrera, con sus métodos como la huelga y el paro, puede encabezar una poderosa alianza con la juventud combativa, los campesinos e indígenas pobres, y el conjunto del pueblo. Ante la unidad de los explotadores y opresores, opongamos la unidad de los explotados y oprimidos.
Quienes impulsamos esta propuesta somos trabajadores y jóvenes que participamos de las principales luchas de los últimos años junto a miles y miles de maestros, obreros y estudiantes. Les proponemos sumarse a esta iniciativa a los jóvenes que nutrieron las filas del #Yosoy132 y que hoy están de pie en solidaridad con el magisterio. A los trabajadores de la educación que están al frente de la lucha contra las reformas estructurales, y a quienes enfrentan la explotación capitalista en las fábricas y centros de trabajo, los llamamos a incorporarse. A las mujeres que luchan heroicamente por sus derechos, contra el feminicidio, y a quienes luchan contra la militarización, la criminalización y la represión, los invitamos a impulsar este gran movimiento. A los trabajadores, jóvenes y todos aquellos que día con día sufren el autoritarismo, los planes de miseria de este gobierno y la exclusión de la educación en su colonia, en su lugar de estudio o de trabajo. Es necesario organizar políticamente el descontento contra la patronal, contra la represión y los planes del gobierno de Peña y sus cómplices. La rebeldía de quienes enfrentan al gobierno en las calles puede ser el motor que empuje la conformación de una nueva organización política, que sea claramente distinta a los partidos del Congreso que están al servicio de los patrones.

Ante el México de los capitalistas, de los Slim, los Azcárraga, los Claudio González, de los políticos patronales del PRI, el PAN y el PRD -que celebran con cinismo la represión y la miseria que sufren millones-, frente a quienes nos dicen que se puede reformar este sistema que solo nos ha dado explotación y pobreza, hay que luchar por una alternativa socialista y revolucionaria de los trabajadores y de la juventud combativa, para acabar con este régimen político al servicio de los de arriba, para luchar por un gobierno de los trabajadores, los campesinos y el pueblo, para poner en pie una sociedad sin explotadores ni explotados.

Para luchar por eso te invitamos a sumarte y afiliarte al Movimiento de Trabajadores Socialistas, y que te organices en tu centro de estudio y de trabajo.

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Un programa al servicio de los trabajadores, la juventud y el pueblo

- Ante el avasallamiento de las libertades democráticas y los derechos humanos que lleva adelante el gobierno del PRI y sus aliados del Pacto por México (que lo instrumentan en los estados que gobiernan y en el DF), y ante el fortalecimiento de las instituciones represivas del estado, proponemos luchar por: Alto a la militarización, la represión y la criminalización de los luchadores sociales y la juventud. Libertad a Alberto Patishtan y todos los presos políticos. ¡Abajo las leyes represivas en todo el país que criminalizan la protesta social (como el artículo 362 en el DF) y por la disolución de todos los cuerpos represivos del estado burgués! Sostenemos el derecho de las comunidades, los trabajadores y los oprimidos y explotados, a organizar su defensa frente a la violencia que sufren cotidianamente por parte del estado y las bandas de narcotraficantes. Denunciamos tanto la narcoguerra y la militarización, como la asociación que existe entre los distintos niveles del estado y los cárteles, que son la base del enorme peso del narcotráfico. Luchamos contra la opresión a las mujeres y el feminicidio que es una responsabilidad directa de los gobiernos panistas, priistas y perredistas a niveles nacional y local. Estamos por el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, y por el derecho al aborto libre seguro y gratuito, garantizado por el estado. Luchamos, junto a los movimientos de mujeres, contra la injerencia de la Iglesia y el Estado, impulsores del machismo y el moralismo, y consideramos que son las mujeres trabajadoras, así como las campesinas e indígenas pobres, quienes sufren redobladamente la opresión, por ser mujeres y por ser explotadas. Sostenemos que la lucha por los derechos de la mujer y su emancipación, está indisolublemente ligada a la lucha contra la explotación y la opresión capitalista. Desde el MTS apoyamos y participamos activamente en la lucha en defensa de los derechos de los sectores lésbico gay y transexuales, que sufren la opresión y las persecuciones resultado de la homofobia y la lesbofobia impulsada por el estado burgués, la Iglesia y los medios de comunicación.
- El MTS se pronuncia a favor de las reivindicaciones de las grandes mayorías del campo mexicano, en particular de los campesinos e indígenas pobres y sin tierra. Por eso, mientras nos solidarizamos con todas las organizaciones que sufren la represión en Chiapas – como el EZLN - , Oaxaca, Guerrero y otros estados y denunciamos la brutal explotación de los campesinos sin tierra que están obligados a vender su fuerza de trabajo, proponemos luchar por la tierra mediante una reforma agraria radical que expropie a las transnacionales y a los grandes latifundistas y la entregue a las comunidades y los campesinos sin tierra, para llevar la obra de Emiliano Zapata hasta el final. Los aliados del campesinado pobre son los trabajadores, quienes en las ciudades pueden pelear por poner la tecnología y el crédito al servicio de las necesidades de los millones que producen en el campo. Luchamos contra el saqueo de los recursos naturales que llevan adelante gobiernos y capitalistas, para que sean las comunidades quienes decidan como preservar la naturaleza, organizar la explotación de los recursos naturales y por el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas.

- Luchamos contra la opresión y saqueo de México por parte del imperialismo. Ante la entrega del país a las transnacionales norteamericanas y europeas y la recolonización por parte de EEUU, impulsada por los gobiernos priistas y panistas, llamamos a luchar por echar abajo todos los pactos y acuerdos económicos, políticos, militares y diplomáticos que nos subordinan a Washington, como el Tratado de Libre Comercio, el ALCA, etcétera. Estamos por la nacionalización, sin indemnización y bajo control de sus trabajadores, de todas las empresas entregadas al capital extranjero. En esa perspectiva, la primer pelea es enfrentar la reforma energética y recuperar todas las áreas de esta industria donde avanzó la privatización encubierta. PEMEX debe ser una empresa bajo control de los trabajadores, orientada a cubrir las necesidades más elementales de la población trabajadora, y que ella goce de los beneficios de la renta petrolera, para que no sea la caja chica que se va al pago de la deuda externa y a los bolsillos de los funcionarios y dirigentes sindicales como Carlos Romero Deschamps. Luchamos por frenar el saqueo de los recursos naturales por parte de las transnacionales en alianza con sus socios nativos, que está destruyendo el medio ambiente y la rica biodiversidad mexicana, como las mineras canadienses. Somos internacionalistas: los trabajadores y el pueblo de México necesitamos forjar una fuerte alianza con el multiétnico proletariado y la juventud combativa de EE.UU. Para derrotar al imperialismo, y echar abajo el TLC, se requiere soldar la unidad mas allá de las fronteras y contar con la acción de los trabajadores norteamericanos que pueden torcer el brazo de su propia burguesía imperialista. En ese sentido, está planteado también luchar conjuntamente contra las reaccionarias reformas migratorias del otro lado de la frontera, para soldar una unidad que apunte a enfrentar la opresión imperialista sobre México y las políticas anti obreras de los gobiernos demócratas y republicanos contra sus propios trabajadores. Asimismo, luchamos contra el racismo y la opresión del estado mexicano contra nuestros hermanos migrantes centroamericanos, demandando plenos derechos civiles y políticos para ellos, el acceso irrestricto al país y el alto a la represión, la criminalización y la persecución del estado mexicano.

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- El capitalismo mexicano avasalla los derechos y conquistas de los millones de trabajadores, sindicalizados y no sindicalizados, arrojando cada vez mas sectores a sobrevivir con salarios que apenas alcanzan, en la precarización, el subempleo y desempleo, y haciéndoles cargar los costos de la crisis capitalista. Apoyamos las demandas de los trabajadores en lucha, como el magisterio que enfrenta la reforma educativa. Asimismo, estamos junto a los sindicatos y trabajadores que enfrentan a la patronal, como es el caso de los compañeros de Honda o las trabajadoras de Cartagena. Así también hemos apoyado las reivindicaciones de los trabajadores del SME en su lucha que viene desde la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, en 2009. Partiendo de esto, es que luchamos por un programa que de respuesta a las demandas mas elementales de los trabajadores y para que sean los capitalistas quienes paguen la crisis que ellos mismos provocaron. Por eso, el MTS lucha por el aumento salarial de emergencia al nivel de la canasta básica, y a partir de ello por salarios que aumenten de acuerdo a la inflación. Ante el desempleo, bregamos por el reparto de las horas de trabajo entre empleados y desempleados, con igual salario. Luchamos por la expropiación de toda empresa que cierre o despida, y que sea puesta a funcionar bajo control de sus trabajadores. Impulsamos la organización de los trabajadores, para lo cual creemos que hay que recuperar los sindicatos como organizaciones para la lucha, incorporando a los mismos a los millones de trabajadores precarizados con plenos derechos laborales y sindicales, para lo cual hay que expulsar a la burocracia charra y que los sindicatos rompan la sujeción y subordinación al estado.

- Ante los discursos cínicos de los capitalistas que dicen que no hay dinero y que los trabajadores debemos cargar los costos de la crisis, peleamos por imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas, por dejar de pagar la deuda externa y por expropiar a todos los que se beneficiaron con los rescates como el Fobaproa y otros. Eso permitiría de inmediato liberar los recursos para aumentar el presupuesto a la salud, la educación y el desarrollo científico, y organizar un plan de obras públicas, administrado por las organizaciones obreras de forma democrática, para dar empleo a millones, dotar de viviendas baratas y construir las obras de infraestructura y comunicación que requieren las grandes mayorías. Frente a quienes plantean que hay que limpiar de corrupción del estado mexicano y proponen planes de austeridad, nosotros decimos que eso es una característica intrínseca del estado capitalista. Como parte de un programa que luche contra el estado burgués, los trabajadores y jóvenes socialistas proponemos que todo funcionario político ganen el mismo salario de un trabajador.

- En la juventud, desde el MTS proponemos un programa íntegro que luche por los derechos de la juventud trabajadora, por sus derechos laborales (en primer lugar que cobren un salario igual al de cualquier trabajador, actualizado de acuerdo a la inflación) y sindicales (los jóvenes son los mas precarizados y dejados de lado por los sindicatos charros). Así como por el acceso al estudio, la cultura y la recreación. Peleamos por el acceso libre e irrestricto a todos los niveles educativos, donde el estado garantice no solo la infraestructura, sino también becas, comedores y todo lo necesario para que los hijos de la clase trabajadora y de los sectores oprimidos puedan estudiar. Por ello nos oponemos al proyecto del gobierno y la burocracia del SNTE de cerrar las normales rurales. Defendemos la educación pública y gratuita y somos parte de la lucha del magisterio peleando incondicionalmente por sus demandas, en la perspectiva de una educación al servicio de los trabajadores, los campesinos y el pueblo. Peleamos por la unidad en las calles entre los estudiantes y los trabajadores, retomando las gestas heroicas de México y el mundo, y para que el conocimiento de los estudiantes sea puesto al servicio de los intereses y la lucha de la clase obrera y todos los explotados. Luchamos por la democratización radical de las universidades, escuelas y colegios, por gobiernos tripartitos (estudiantes, profesores y trabajadores), sin autoridades y sin las bandas porriles que apañan y organizan.

Luchamos por una estrategia para triunfar

- Como planteamos antes, el MTS plantea que los trabajadores, en alianza con los oprimidos y explotados, debe encabezar una lucha independiente de los partidos patronales. El Estado y el régimen político de los capitalistas es una maquinaria al servicio de los planes del capital, y toda “reforma” del mismo tiene el objetivo último de perfeccionarlo y engañar al movimiento de los trabajadores y el pueblo. Para derrotar a Peña Nieto y sus aliados, hay que impulsar una gran movilización en las calles, con la clase obrera al frente, poniendo en práctica sus métodos de lucha como la huelga y el paro, y sin depositar ninguna confianza en el rol de las instituciones del régimen ni en la posibilidad utópica de reformarlas con la impotente presión parlamentaria.

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- Desde el MTS no tenemos ninguna ilusión en que pueda esperarse una política progresiva de parte del PRD, integrante del Pacto por México. Frente a la derechización de este partido, muchos trabajadores y jóvenes confían en que López Obrador y el MORENA sostengan una política consecuente de oposición al gobierno. Sin embargo, en la lucha contra el fraude, cuando estaba planteado profundizar la lucha y orientarla contra las instituciones responsables del autoritarismo y la antidemocracia, AMLO demostró que no quería impulsar una lucha radical contra el régimen político. De igual forma, en las movilizaciones contra la reforma energética, su orientación de “resistencia civil y pacífica” esta lejos de impulsar una movilización y un plan de acción que logre frenar la entrega de PEMEX. Y es que para eso se requiere que los trabajadores encabecen la lucha con sus métodos –como la huelga y el paro nacional-, que es la única vía de frenar la entrega del petróleo, como parte de una perspectiva para enfrentar a este sistema capitalista, basado en la propiedad privada y que no puede ser reformado ni democratizado en favor de los oprimidos y explotados.

- Dentro de la juventud y sectores populares, hay quienes simpatizan con una estrategia centrada en establecer formas de “poder popular” -en proyectos urbanos o campesinos gestionados ante el gobierno-, “autogestion” o con diversas experiencias de “autogobierno” (como es el caso del EZLN). Estas formas de organización, pueden jugar un rol educativo en la medida que muestran que no son necesarios los patrones ni sus partidos para gobernar, que los de abajo tienen todas las condiciones para hacerlo y para garantizar su defensa; y sin duda deben ser defendidas de los ataques del estado, en particular las experiencias como la de los campesinos e indígenas zapatistas. Pero son experiencias que deben ser puestas en la perspectiva de una lucha por el poder político del estado para los trabajadores y el pueblo, que permita reorganizar el conjunto de la economía y la sociedad. Por eso, desde el MTS consideramos que para imponer integralmente y hasta el final nuestras reivindicaciones, hay que derrotar al régimen político sirviente del imperialismo hoy encabezado por Enrique Peña Nieto. Luchamos por un gobierno de los trabajadores, en alianza con los campesinos y el pueblo pobre, como parte de la lucha por una república obrera, basada en la expropiación de los capitalistas y la ruptura con el imperialismo. Para llevar adelante esta estrategia y para que las energías de los millones de trabajadores, jóvenes y el pueblo logren triunfar sobre los capitalistas, será necesario contar con un partido de trabajadores revolucionario; para dar un gran paso adelante en esa tarea es que hoy queremos poner en pie un gran Movimiento de Trabajadores Socialistas, en común con los trabajadores, los jóvenes y todos aquellos que están participando de las luchas actuales y quieran transformar radicalmente la sociedad actual.
Una organización de trabajadores y jóvenes combativos debe ser internacionalista

- Desde el MTS creemos que hay que tener una práctica claramente internacionalista. Esto implica, en primer lugar, apoyar las luchas de los trabajadores y la juventud en otros países del mundo, que en los últimos años se han levantado para enfrentar a sus gobiernos y al imperialismo. Desde Chile hasta Canadá, desde Plaza Tahrir en Egipto hasta los trabajadores en Grecia, hemos visto grandes jornadas de lucha, que muestra que los trabajadores y la juventud quieren tomar en sus manos la resolución de su destino. Los trabajadores y la juventud de México debemos ser solidarios y sentir esas luchas como la nuestra. Junto a eso, un Movimiento de Trabajadores Socialistas debe pronunciarse ante cuestiones claves de la realidad internacional. Por ejemplo frente a las luchas que se suceden en América Latina, en países como Brasil, Bolivia, Chile o Argentina, una organización de trabajadores tiene que sostener una propuesta de clara independencia de clase tanto frente a los partidos y gobiernos de la derecha (como en Chile) como frente a quienes se presentan como “progresistas” como Evo Morales en Bolivia, Cristina F Kirchner en Argentina, Dilma en Brasil o Maduro en Venezuela, y sus planes económicos y políticos están siendo enfrentados por los trabajadores y la juventud.
Recuadro

Plena Legalidad a las organizaciones de trabajadores, de izquierda y de la juventud combativa

Desde el estado se pretende criminalizar la protesta social y en particular a la juventud, acusando de “vándalos” a las decenas de miles de estudiantes que se han manifestado, así como a los maestros que luchan por la educación para todo el pueblo. Mientras quieren ilegalizar toda protesta social, ya desde hace años que las organizaciones sindicales y de izquierda son claramente impedidas de obtener los derechos políticos más elementales, como es tener registro político y poder participar en las elecciones para propagandizar su programa. ¿Porque son solo los partidos de los capitalistas los que tienen “legalidad”? ¿Porque las organizaciones obreras, populares y de izquierda no tienen los mismos derechos? Se trata de una demanda democrática elemental que hay que defender y en torno a la cual quienes impulsamos el MTS hemos hecho una fuerte campaña política, y apoyamos por ejemplo el derecho de las y los compañeros de la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores a constituirse como Partido Político. Por todo eso decimos Plenos derechos políticos y electorales a todas las organizaciones obreras, estudiantiles, populares y de izquierda. En ese marco, es que la constitución del MTS como organización política, socialista y revolucionaria, es acompañada de una campaña de afiliación por la cual pedimos el apoyo a los trabajadores, estudiantes y pueblo en general, para cumplir con los restrictivos requisitos legales y poder contar con plena legalidad política como Agrupación Política Nacional. Lograrlo permitirá que una organización de trabajadores y de jóvenes esté en mejores condiciones para impulsar y propagandizar un programa político alternativo al de los capitalistas y sus partidos.

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