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DECLARACIÓN CLASE CONTRA CLASE A UN AÑO DE LA HISTÓRICA DIADA DE 2012

19 Sep 2013   |   comentários

Clase Contra Clase Estado Español

El derecho a la autodeterminación será sobre las ruinas el Régimen del 78’… o no será

Este 11 de septiembre se producirá una nueva demostración de la voluntad de cientos de miles de catalanes en favor de su derecho a decidir. La Vía Catalana promete ser una movilización masiva e histórica. 400 km de cadena humana con cerca de 400.000 inscritos para formarla. Sin embargo todavía cuenta con la limitación clave de estar subordinada a la estrategia de los representantes políticos de la burguesía catalana, encarnada en la línea de la Assemblea Nacional Catalana. Por ello corre el riesgo de que, como pasara después de la Diada de 2012, al día siguiente la calle vuelva a vaciarse y todo siga en manos de los Mas y Junqueras.

¿En qué punto estamos en la lucha por el derecho de autodeterminación de Catalunya?

Este 11 de septiembre, a un año de la histórica Diada de 2012, es un buen momento para preguntarnos en qué punto se encuentra la pelea por el derecho de autodeterminación que se convirtió en un clamor de masas en las calles de Barcelona.

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El Régimen del 78, en mitad de su peor crisis, continúa presentándose como el mayor obstáculo. Los enemigos abiertos de este derecho democrático siguen en una firme oposición. El PP continúa con su proyecto re-centralizador del Estado por medio del chantaje fiscal y provocaciones como las del Ministro Wert y sus intenciones “españolizadoras” de los estudiantes catalanes. La Corona salió primero con su carta sobre “galgos y podencos” y en su discurso navideño tuvo la “delicadeza” de poner de fondo el retrato de Felipe V, el liquidador de las libertades catalanas en 1714. El PSOE, más allá de las tibias propuestas federalistas que lanza el PSC, ha declarado insistentemente que como partido clave del Régimen del 78 se posicionará en la barricada de enfrente ante todo intento de secesión… Todo un coro reaccionario amenizado por los tenores y sopranos de la extrema derecha mediática que verbalizan las amenazas que los otros esconden, como la posible suspensión de la autonomía o la intervención del Ejército, si se siguiera adelante con un proceso de autodeterminación.
A su vez a los “falsos amigos” que se han puesto a la cabeza del proceso se les cae la careta y aparecen sus verdaderas intenciones: instrumentalizar el movimiento popular para sacarlo de la calle, poder pasar los planes de ajuste con más tranquilidad y renegociar las relaciones con el Estado central que más favorezcan los negocios de las 400 grandes familias de la burguesía catalana. Hablamos de CiU y sus compañeros de viaje de la ERC.

Su principal objetivo ha sido “calmar las calles”. Poniéndose a la cabeza del proceso soberanista han logrado pasar los peores recortes de las últimas décadas, han despedido a cientos de trabajadores públicos y pagado cientos de millones de deuda pública. Eso sí, envueltos en la senyera y con una respuesta social mucho menor que la de los meses anteriores a la última Diada. Y su mayor “logro” ha sido sin duda sacar de la calle la lucha por el derecho de autodeterminación, o al menos limitarla a que se exprese de forma controlada y “una vez al año”. Para esta tarea se han servido de la Assemblea Nacional Catalana, la principal responsable de que la movilización desaparezca durante un año de las calles . La desviaron primero a las elecciones autonómicas, después a las instituciones y el Parlament, y ahora a las reuniones secretas con Rajoy, como la mantenida en Agosto entre éste y Artur Mas.

Detrás de esta operación desmovilizadora no puede haber más que frustración para las aspiraciones de millones a poder ejercer el derecho a decidir, y un incremento del sufrimiento para los trabajadores y sectores populares, los principales paganos de los ajustes. De hecho tanto Mas como Junqueras ya han dejado claro que los ajustes son inevitables y que respecto al derecho a decidir a lo más que se puede llegar es a una consulta no vinculante -para 2014, o quizá ni eso, según el último recule de Mas-, y que todo paso definitivo tendrá que ser tomado de forma negociada con el Estado español… sí, el del señor de los “galgos y podencos” y el retrato de Felipe V.

En medio de este panorama ¿Sigue siendo posible conquistar el derecho de autodeterminación? Desde nuestro punto de vista sí, pero no de la mano de los representantes de la burguesía catalana, ni confiando en que por medio de las actuales instituciones del Régimen del 78 -y el Parlament también lo es- pueda conseguirse.

¿Es la burguesía catalana un aliado para conquistar el derecho de autodeterminanción?

Los grandes empresarios y banqueros catalanes están ligados por uno y mil lazos con el capitalismo español y la Corona, que les ha facilitado buenos negocios y la expansión imperialista de muchas de sus firmas. Las posiciones políticas de Foment del Treball y tantos otros potentados catalanes es una buena muestra de ello. Por eso confiar en los representantes políticos de estos parásitos es un gran error, que además redunda en debilitar no sólo la lucha por los derechos nacionales, sino la lucha contra los despidos, recortes y otros ataques que se lanzan contra los trabajadores y sectores populares.

El ala izquierda del movimiento independentista, aglutinada en las CUP, el Procés Constituent y otras fuerzas de la extrema izquierda, hacen bien en señalar que la lucha nacional y la social deben ser una misma lucha. Esta concepción debería llevar a pensar en cuales son entonces los sectores sociales y las alianzas por las que cabe trabajar. Somos los trabajadores y los sectores populares los verdaderamente interesados con acabar con las políticas que nos están haciendo pagar la crisis y con el Régimen político que las impone, el mismo que niega el derecho a decidir a los catalanes. Por lo tanto debemos pensar en que esta lucha debemos darla desde la más absoluta independencia política respecto a quienes instrumentalizan la cuestión catalana para aplicar las políticas de los empresarios y la banca.

En este sentido no podemos compartir las alianzas políticas que algunas de estas organizaciones plantean con CiU o su socio de ERC. Nos referimos a los acuerdos de co-gobierno de las CUP con estos partidos en varios municipios, el apoyo parlamentario a declaraciones como la del derecho a decidir impulsada por Mas o la permanencia a organismos institucionales o de la sociedad civil junto a ellos, como la misma Assemblea Nacional Catalana. También los impulsores del Procés Constituent, como Teresa Forcades, han planteando que para la cuestión nacional son posibles alianzas incluso son sectores de la derecha catalanista. O la política de diálogo con el Gobierno central que plantean ICV-EUiA en su llamamiento a movilizarse por los derechos nacionales y sociales. Una política de “unidad nacional”, entre los trabajadores y sectores populares por un lado y la burguesía catalana por el otro, que termina subordinando todo el movimiento a la estrategia de los representantes de las 400 grandes familias.

En favor de la unidad “coyuntural” con la burguesía catalana y sus representantes se suele plantear que si no, no será posible torcerle el brazo al Régimen del 78, que es para la etapa de lucha por la independencia… Esta concepción parte de algo falso, no es intención de los Narcis Serra o Rosell romper con el Régimen que impone la unidad de España, tampoco de los partidos que a ellos “sí les representan”.
¿Podemos conquistar el derecho a la autodeterminación presionando a las instituciones de este Régimen y sus partidos, o negociando con el Gobierno central?

La cuestión de qué alianza de clases es la que puede llevar adelante la lucha por el derecho de autodeterminación están también relacionada con cual es la vía para conquistarlo. Al Régimen del 78 no se le puede derrotar exclusivamente con las fuerzas de los trabajadores y los sectores populares catalanes, sino que para conseguirlo es necesario que nos aliemos con los del resto del Estado, con los que sí hay una comunidad de intereses, acabar con las políticas de ajuste y un régimen político que se desnuda como una mera democracia para ricos. Y que lejos está de conceder el derecho de autodeterminación a los pueblos catalanes, vascos, gallegos…

Las diferentes variantes propuestas por CiU y ERC plantean que es posible hacerlo desde las actuales instituciones políticas, y siempre por medio del diálogo y la negociación con el Estado central. Tanto la consulta que proponen para 2014 o las elecciones plebiscitarias de 2016, serían una paso testimonial -incapaz de imponer la voluntad popular que quedase expresada- y además se mantendría en los marcos de la Europa el capital, la UE. Toda una declaración de intenciones de que dentro o fuera del Estado español Catalunya siempre será para ellos el cortijo de las 400 familias. El carácter testimonial de estas medidas sería tal tanto si se convoca unilateralmente por el Parlament como si se hace con la venia de la Corona y el Gobierno central. Y es que es totalmente utópico que la burguesía española esté dispuesta a negociar su dominio territorial en una mesa o comisión especial, o la ceda persuadida por un resultado plebiscitario.

Aún así el Régimen del 78, con el PP al frente, ya han declarado que ni siquiera una consulta no vinculante será permitida. Temen que exprese la voluntad del pueblo catalán y deslegitime aún más al Régimen. Por ello, y más allá de sus límites, creemos que hay que defender esta posible consulta de todo ataque que desde el eje centralista se quiera lanzar para no hacerla posible.
También en los últimos meses se viene discutiendo mucho sobre la necesidad de abrir procesos constituyentes para resolver tanto los graves problemas sociales contra el paro, los desahucios, el desmantelamiento de la sanidad, la educación… como las grandes cuestiones democráticas, entre ellas la conquista del derecho de autodeterminación para todas las nacionalidades. Ocurre tanto en Catalunya con asambleas de cientos en muchas localidades y barrios, como en otros lugares del Estado, como fue en las movilizaciones de asedia el Congreso en Madrid. En nuestra opinión un proceso constituyente que realmente pueda resolver todas estas cuestiones no va a ser abierto por medio de las actuales instituciones, ni por ningún sector de la burguesía, sea española, catalana o vasca. Por ello la movilización debemos entenderla como algo que va más allá de un instrumento de presión sobre el Régimen, el Gobierno o los principales partidos, sino como el único instrumento capaz de conquistar una solución a las aspiraciones democráticas y sociales que se expresan en movilizaciones como la de la Diada.

Avancemos en un reagrupamiento de independencia de clase por el derecho de autodeterminación

Probablemente este 11 de septiembre vuelva a ser una nueva jornada histórica de movilización por los derechos democráticos de Catalunya. Ese mismo día hay otras convocatorias como la de “Encerclem La Caixa” convocada por el Procés Constituent que plantean la unidad entre lo nacional y lo social. Esta convocatoria puede expresar a todo un sector que entiende que la lucha por el derecho de autodeterminación está unida a la pelea contra los planes de ajuste, el desempleo, los desahucios, los rescates bancarios, el pago de la deuda… incluso aún cuando los convocantes, como decíamos antes, comparten la lógica de “unidad nacional” y vía institucional, entendiendo la movilización como un mero instrumento de presión sobre los poderes políticos y económicos.
Desde Clase contra Clase llamamos a participar de esta acción compartiendo el sentimiento de señalar a la mayor entidad financiera catalana, La Caixa, y que en el espíritu de la convocatoria se plantee que la lucha por la autodeterminación es parte de una lucha contra los capitalistas responsables de la crisis. Sin embargo somo críticos de la propuesta política de los convocantes como las CUP y los impulsores del Procés Constituent. Si bien compartimos las críticas que le hacen a los Mas y Junqueras, las hacen pidiéndoles que hagan lo correcto y que sean leales a la causa catalana, algo para nosotros utópico. Para nosotros es necesario que surja una alternativa independiente de los trabajadores, y no sembrar ilusiones en la farsa de la “unidad nacional” y la vía institucional. Las organizaciones convocantes, con la movilización limitada a demostraciones ciudadanas para presionar, pierden de vista la necesidad de que ésta tenga a la clase trabajadora al frente, la clase capaz de poner contra las cuerdas a los capitalistas, los auténticos “dueños” de esta falsa democracia.

Creemos pues que en este sector izquierdo del movimiento por el derecho de autodeterminación es necesario construir un agrupamiento de todos aquellos que sobre esta base quieran levantar una estrategia de total independencia política de la burguesía catalana y sus representantes políticos. LLamamos a las corrientes de la izquierda anticapitalista, como Corrent Roig, Revolta Global, En LLuita y Lluita Internacionalisa, a revisar el apoyo que vienen brindando a la linea de las direcciones de la CUP o el Procés Constituent, y a dar pasos para formar un bloque de izquierda revolucionario junto a los jóvenes y trabajadores combativos, que busque la alianza con el resto de trabajadores y sectores populares del Estado español. Y que luche por el derribo revolucionario del Régimen del 78, mediante la movilización social con la clase trabajadora al frente, la clase social capaz de golpear en el corazón del capitalismo español y catalán. Avanzar en este re-agrupamiento es clave para evitar los desvíos y frustraciones a los que nos conducen CiU y ERC.

Se trata de un agrupamiento que se proponga luchar por un proceso constituyente revolucionario, impuesto mediante la movilización obrera y popular y sobre las ruinas de esta democracia para ricos y sus instituciones. Un proceso que nos permitirá discutir sin ninguna limitación sobre cómo resolvemos los grandes problemas sociales en base a las ganancias y la propiedad de los grandes capitalistas, que pueda enviar a los Borbones al Museo de Historia definitivamente. I por supuesto un proceso en el que los catalanes podrán decidir libremente cual debe ser su relación con el resto de los pueblos del Estado español, si es la independencia o una federación libre entre repúblicas de trabajadores, salida por la que siempre hemos apostado desde el marxismo revolucionario. Un proceso de este tipo no será convocado por el PP, ni el PSOE, tampoco por CiU o ERC en Catalunya. No saldrá de las Cortes ni del Parlament, sino de un Gobierno de los trabajadores y sectores populares constituido sobre los organismos de auto-organización que vayamos construyendo al calor de la lucha contra el Régimen y las políticas de ajuste.









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