A propósito de la quiebra de Mexicana

23 Apr 2014   |   comentários

Andrés Aullet

Recientemente el Juzgado 11 de Distrito en Materia Civil en el DF declaró la quiebra de Mexicana de Aviación y sus filiales Aerovías del Caribe, Clic y Link. La resolución es la continuación de una política de liquidación del calderonismo bajo el gobierno priísta contra los Contratos Colectivos de Trabajo (CCT) y los derechos laborales de los trabajadores mexicanos, como en el caso del SME y el desmantelamiento de uno de los pocos “iconos nacionales” pese a su privatización, tal cual ocurrió con la ilegal extinción de Luz y Fuerza del Centro.

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Mexicana fue vendida en 2005 a precio de ganga por solo 100 millones de pesos aproximadamente –por debajo de su valor nominal en activos– a Gastón Azcárraga, el mayor accionista de Grupo Posadas, propietario de la cadena hotelera Fiesta Inn. El primo de Emilio Azcárraga, llevó la aerolínea al extremo del endeudamiento hasta el punto de quiebra en el 2010, siendo que Mexicana contaba desde su adquisición a la fecha, con activos de más de 1000 mil millones de pesos. Azcárraga solicitó créditos por más de 900 y 1200 millones de pesos a Banorte y Bancomext (Banca estatal) respectivamente, los cuales no fueron cubiertos plenamente, pese a que la operatividad de la línea no solo le permitía cumplir con sus obligaciones y el pago de los salarios y prestaciones de los trabajadores, sino incluso sanear la empresa. Según recuerdo la empresa recibía ingresos netos superiores a los 200 millones de pesos mensuales.

¿Pero donde quedaron todos esos recursos? Fueron a parar a las manos del magnate y grupo Posadas, mientras que las rutas y aviones eran usados como transporte “oficial” de la cadena hotelera para sus famosos paquetes de viaje.

Mexicana fue dada a Gastón Azcárraga para que la llevara literalmente a la quiebra. Es una carambola a cuatro bandas que culmina con la quiebra de aerolínea y el fin de la empresa misma y desempleo para más de 2000 mil trabajadores entre pilotos, sobrecargos y personal de tierra.

A río revuelto: ganadores y perdedores

El cierre de Mexicana es un profundo golpe a los trabajadores y sus Contratos Colectivos de Trabajo (CCT), aunque ya existían trabajos precarizados para los operadores de tierra y el personal de Clink y Link (líneas de bajo coste de Mexicana). Así, se le dio continuidad al proyecto de desmantelamiento de los derechos de los trabajadores iniciada con la liquidación de LyFC y como parte del plan de la reforma a la Ley Federal del trabajo que legalizaría el trabajo terciarizado o subcontratado, la capacidad de negociación de los sindicatos, los CCTs y los derechos más importantes para la clase trabajadora en México.

Esto implicó el rescate indirecto de las trasnacionales estadounidenses de la aviación. Por un lado la constructora más grande de aviones, Boeing, en 2008-2009 se encontraba en la ruina total y fue rescatada por el gobierno de EE.UU. de la crisis del 2008. Las aerolíneas estadounidenses que vuelan con Boeing, así como las nacionales Aeroméxico, Interjet y Volaris fueron las beneficiarias por la suspensión de vuelos de Mexicana quedándose con gran parte de las rutas aéreas de esta empresa y los slost (espacios de tiempo de despegue y aterrizaje en los aeropuertos del país y en el extranjero) de Mexicana. Sin embargo en el 2010-2013, Aeroméxico adquirió un plan de arrendamiento financiero con la nueva línea de aviones “Dreamler” producidas por Boeing. Así el gobierno de México y Aeroméxico salen al rescate de Boeing, con la compra por el gobierno mexicano del avión dreamler para Peña Nieto de mas de 6 mil millones de pesos, y la adquisición de la aerolínea de su nueva flota con 118 aviones de este tipo. Esto constituye parte de la plataforma de reestructuración y expansión de Boeing, la cual incluye la construcción de una planta de ensamble en el centro del país, y que será indispensable para el crecimiento de la empresa y la industria imperialista norteamericana de la aviación hacia el resto de América Latina por los próximos 15 a 20 años. Así todos ganan menos los trabajadores.

Sin duda la quiebra de mexicana y la puesta en venta de sus activos dará por terminada la relación laboral con los trabajadores, de tal manera que esto constituye la desaparición de la empresa y uno de los CCT más importantes, que ya ha dejado más de 2000 trabajadores desempleados y más de 15 mil empleos indirectos ya perdidos.

Aunque los trabajadores de Mexicana son los acreedores más importantes de la aerolínea, por más de 9000 mil millones de pesos, la empresa ha sido saqueada literalmente, y hay nula posibilidad de que vuelva a volar. Esto es una dura derrota, no obstante que los trabajadores tienen el deseo de “adquirir” la empresa (por ser acreedores mayoritarios en la liquidación) y mantenerla como una empresa social. Lamentablemente las direcciones de los 3 sindicatos, ASPA, ASSA y SNTTTAS apostaron no a la movilización y a la organización independiente de los trabajadores para enfrentar a la patronal y al gobierno, sino que depositaron su confianza y el futuro de los trabajadores en manos de la “benevolente” justicia mexicana, que recién resolvió en contra de los intereses de los trabajadores y en beneficio de Azcárraga, las aerolíneas mexicanas y el imperialismo estadounidense.









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