Trece años preso por la esta democracia para ricos Al fin libre Alberto Patishtán

11 Nov 2013   |   comentários

Sandra Romero

El profesor chiapaneco Alberto Patishtán Gómez, de 43 años de edad, fue liberado luego de 13 años de injusta reclusión. El profesor tzotzil tuvo que enfrentar por más de una década las arbitrariedades por abuso de poder al servicio de la justicia para ricos, que iniciaron cuando fue detenido sin orden de aprehensión el 19/6/ 2000. Su reclusión fue política, para frenar el camino del luchador social e intimidar a los que lo rodean: Alberto denunció activamente las corrupciones de Manuel Gómez Ruiz, entonces presidente municipal de El Bosque y exigió su destitución. Así, el priista buscó venganza de la mano del funcionario Ramiro Miceli Maza y ambos fueron respaldados por el entonces gobernador de Chiapas, el también priista Roberto Albores Guillén. Patishtán, una semana después de los hechos que lo acusaron, fue secuestrado durante un mes en un hotel de Tuxtla Gutiérrez; ahí fue torturado y humillado para que aceptara la criminalización y declarara haber participado en una emboscada donde murieron siete policías. En un escandaloso caso, plagado de violencia, corrupción y abuso de poder, fue condenado a 60 años de cárcel. Una vez preso, los siguientes años continuó la complicidad a manos del gobernador priista Pablo Salazar Mendiguchía, y más recientemente el perredista Juan Sabines Guerrero.

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Contaron con el respaldo de la Procuraduría General de la República. En el encarcelamiento a Patishtán, juntos buscaron un escarmiento hacia él y los luchadores sociales del estado, contra los indígenas en lucha y el magisterio combativo. La PGR lo incriminó a través de la hoy extinta “Unidad Especializada para la Atención de Delitos Cometidos por Probables Grupos Civiles Armados”, instancia creada luego del descrédito internacional del gobierno por la Masacre de Acteal, para enjuiciar a civiles armados, involucrados en actos violentos. Cuánta hipocresía, cuando fueron los grupos paramilitares, protegidos y financiados por el Estado –quienes asesinaron en 1997 a 45 indígenas en Acteal– y fue esta instancia la que incriminó a indígenas inocentes por delitos no cometidos.

Por años le negaron todos los recursos legales, pero Patishtán se convirtió en causa de lucha para cientos de organizaciones sociales y políticas en México y varios países. Una bandera para los luchadores sociales y los pobres despojados que abundan en las cárceles del país. Patishtán además supo ganarse el aprecio de la comunidad, por su humanidad en el trato a sus compañeros presos, muchos de ellos indígenas, a quienes enseñó a leer y hablar el español, y a resistir y organizarse desde la cárcel.

La máscara democrática del autoritarismo de Peña Nieto

Con los años, varios gobiernos federales y estatales fueron exhibidos; todos los partidos que hoy integran el Pacto por México tuvieron responsabilidad en tantas arbitrariedades, por la impunidad en su actuación en el caso. El escándalo aumentó con la negligencia cometida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que en septiembre de 2012 negó reconocer su inocencia. Y finalmente, esta pirámide de corrupción y antidemocracia llegó al cuello a Peña Nieto en septiembre pasado, cuando un tribunal de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, le negó su liberación.

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Patishtán fue trasladado en octubre al DF para recibir atención médica por un tumor cerebral. Esto aumentó el descrédito de los involucrados en su reclusión y tortura. Peña Nieto –que carga varios escándalos de abuso policial y represión a la juventud, a las mujeres, la persecución y criminalización al magisterio en todo el país, el aumento en las cifras de violencia y el feminicidio– se vio obligado a hacer un gesto calculado para atenuar su descrédito. Por ello dice haber indultado a Patishtán, cuando en realidad lo liberó la presión internacional y nacional que durante años exigía su liberación.

El caso de Patishtán no es aislado: miles de presos injustamente en nuestro país y cientos de presos políticos viven situaciones similares. Los intereses políticos del gobierno muestran su urgencia por imponer las reformas estructurales, mientras ofrece mayor estabilidad al sector privado para invertir en Pemex y ataca al magisterio. Con tanto descontento ante la crisis y las luchas contra los planes del gobierno, la estabilidad que requieren los patrones significa mayor represión.

Hoy celebramos la libertad de Patishtán. Su logro es una conquista para todos los que luchamos por el triunfo de las luchas sociales. Es un aliciente para lograr la libertad de todos los presos políticos, injustamente recluidos por el régimen antidemocrático y patronal.









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