Telefonistas: resistamos la ofensiva de Slim

14 May 2014   |   comentários

Jorge Morales, trabajador de Telmex

El que ostentó por varios años ser el hombre más rico del planeta, hoy se dispone a descargar sobre las espaldas de las y los trabajadores de Teléfonos de México una dura ofensiva que nos llevaría a recortar aspectos importantes de nuestro Contrato Colectivo. No obstante que después de más de dos décadas de haber comprado bajo la tutela de Carlos Salinas de Gortari esta empresa que lo catapultó a multiplicar sus ganancias, hoy busca la forma de seguir amasando fortunas a las costillas de los telefonistas, así como de miles de trabajadores sobreexplotados de las empresas que conforman Grupo Carso.

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La reciente reforma que impulsó el gobierno de Enrique Peña Nieto en las Telecomunicaciones, si bien tienen tras de sí el aval de Televisa y la familia Azcárraga, son el argumento perfecto para que Carlos Slim exija a los telefonistas que reduzcamos nuestras conquistas para hacer una “empresa sustentable”. Lo que esconde es que Telmex es una empresa completamente rentable, pero al ser absorbida por América Móvil, Telmex se convierte en una fuente de recursos que se fugan del país y se van sustentar sus inversiones en el extranjero.

Esta reforma que impulsa Peña Nieto implica un duro golpe a la población más vulnerable de México, ya que margina el acceso a servicios de comunicación básicos de las poblaciones más alejadas y humildes, porque a los inversionistas sólo les interesa competir por los grandes consumidores. Además de que pone el acento en el uso del internet como un problema de seguridad nacional que tendría que ser regulado por el gobierno. De igual forma, de arrancar aspectos importantes de nuestro CCT, los Slim reforzarían la embestida de todos los patrones contra el pueblo trabajador. Por ello debemos salir a las calles tanto para derrotar la reforma de EPN y sus aliados, así como en defensa de los derechos laborales de todos los trabajadores de México.

La política de la UNT es contraria a los intereses de los trabajadores

La reciente revisión contractual deja claro que la ambición de Slim es golpear el CCT. Este envalentonamiento se basa en la complicidad de la dirección de Francisco Hernández Juárez, que desde que la empresa se privatizó se ha negado a luchar contra el patrón y le ha permitido que implemente nuevas formas de organización del trabajo que Slim aprovechó en búsqueda de ampliar sus ganancias.

Es cierto que esta revisión contractual fue la más compleja de los últimos años por la dureza de la empresa, pero fue la movilización de la base que organizada en asambleas y con mucha determinación se plantó para defender nuestros derechos. Desafortunadamente la dirección de la UNT ha optado por acercarse al repudiado gobierno de EPN para “velar por los intereses de los trabajadores” como se mostró en la plática que sostuvieron los dirigentes de esta central sindical con el gobierno y que reforzaron en la asistencia a la comida en los Pinos después del 1° de Mayo. Con esta acción, la UNT se aleja de defender los derechos de los trabajadores, ya que estas reuniones implican negociar los derechos de los trabajadores con uno de los impulsores de la reforma laboral y de la entrega de Pemex, derechos que este gobierno lucha por destruir.

La UNT pretende conservar el control sobre sus respectivos sindicatos, pactando con el gobierno que están dispuestos a no generar movilizaciones que afecten la imagen del país a cambio de que no se toque su control burocrático. Nada positivo podemos esperar los trabajadores de estos pactos de nuestros sindicatos con el gobierno, pero tampoco con las negociaciones con los partidos patronales como el PRD y el PAN, que ahora intentan aparecer en la foto como opositores cuando fueron un soporte importante de este gobierno.

Para frenar el ataque del gobierno y los patrones debemos responder con una política distinta a la que levanta la UNT. Es importante mantener el ánimo que se mostró en las asambleas y que el 1° de Mayo se reflejo en contingentes numerosos y combativos. Esto conlleva a plantear que los trabajadores no podemos permitir que se entreguen nuestros derechos por prebendas políticas. Por lo tanto debemos pelear por la más plena independencia política de nuestros sindicatos del gobierno y de estos partidos enemigos de nuestros intereses y de igual forma pelear en nuestras asambleas por un cambio de rumbo en la política de la UNT, democratizando la discusión sobre todo asunto que implique a nuestro sindicato.









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