Reforma migratoria: a las puertas del infierno

24 Oct 2013   |   comentários

Tanto la comisión de senadores como Obama, acordaron dar a la Patrulla Fronteriza más poder –vía libre para más represión a los inmigrantes– y fortalecer la lucha contra el crimen organizado transnacional –o sea, armonizar la militarización en México con la militarización de EE.UU.
De aprobarse esta reforma, todos los inmigrantes sin papeles deberán registrarse con el gobierno, pasar una revisión de antecedentes, pagar una multa e impuestos, aprender inglés e historia de EE.UU., y en 8 años podrían solicitar la residencia permanente si aprueban los requisitos previos. Otros puntos propuestos por los senadores son el pedido de un aumento de aviones no tripulados y otros equipos para reforzar la vigilancia en la frontera, así como el rastreo de quienes permanezcan en ese territorio una vez que sus visas hayan expirado. Así, el proyecto fue aprobado en el senado estadounidense en junio pasado, pero todo tiende a que se empantane en la Cámara de Representantantes.

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Mientras tanto, la situación de los migrantes empeora. La Correction Corporation of America sigue beneficiándose de operar 67 prisiones, en las que son encarcelados alrededor de 200 mil migrantes por año. En esas prisiones, los detenidos son mano de obra barata, con salarios muy bajos para la producción de distintos tipos de artículos y de armas. Y deben pagar hasta 142 dólares por día a la prisión, que se les descuenta de sus magros salarios.
Asimismo, sólo en lo que va de este año, el gobierno de Obama ha repatriado de EE.UU. a México 10,392 niños. Muchos de ellos fueron utilizados por el narcotráfico y luego en procesos judiciales por la justicia estadounidense que, una vez que declaran los deportan, y así los niños quedan a merced de las redes de narcotráfico y de trata. Y la política del gobierno mexicano es similar: en el mes de agosto 6,214 niños centroamericanos fueron detenidos en la frontera sur del país. Los envían detenidos a estaciones migratorias o a centros del CIF, donde los hacinan en pésimas condiciones.

Contra la militarización de la frontera

Frente la crisis económica en curso, el gobierno de Obama continúa una línea dura hacia los extranjeros, maquillada con la esperanza de lograr la residencia permanente siempre y cuando “sean bien portados”.
Es necesario que los trabajadores estadounidenses, como los jóvenes empleados de las cadenas de comida rápida que recientemente han salido a luchar, y los migrantes unan fuerzas por sus derechos. Que combatan hombro con hombro por plenos derechos políticos y sociales para todos los migrantes, por salario equivalente al costo de la canasta familiar y prestaciones. La clase obrera estadounidense sólo podrá liberarse de las cadenas del capital luchando por la emancipación de los países oprimidos por su propio imperialismo. Es necesario que trabajadores nativos y migrantes impulsen un amplio movimiento democrático contra la militarización de la frontera para frenar esta ofensiva reaccionaria.

¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera! ¡Abajo toda reforma discriminatoria!









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