¿Qué representa la visita del Papa?

20 Feb 2012   |   comentários

Este marzo, el Papa Benedicto XVI, arribará a tierras mexicanas. Su visita está signada por una serie de mensajes emitidos en los últimos meses por El Vaticano; mensajes de obediencia y pobreza en el marco de importantes procesos de la lucha de clases en Europa. Al fomentar la desmovilización y pasividad de las masas, la Iglesia católica cumple su papel histórico como garante del orden burgués.

La llamada del Papa a practicar la castidad, la obediencia y la pobreza es una hipocresía. Al discurso moral de la castidad, El Vaticano lo contradice con miles de violaciones a niños y niñas por parte de curas; con la participación en redes de prostitución y con una doble moral que criminaliza a la comunidad sexodiversa y a las mujeres, prohibiéndonos decidir sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Predican la pobreza, con millones de dólares de ganancias anuales en todo el mundo, entre contribuciones de feligreses y donaciones al clero por parte de los gobiernos y los empresarios. Y llaman a la obediencia, tras mantener una estrecha vinculación con gobiernos asesinos, como con las dictaduras de los años setenta en el Cono Sur.

México: un bastión de la ultraderecha clerical y conservadora

Con 40% de católicos del mundo México es un país estratégico. La religión sirve para garantizar el control sobre la conciencia de la población, para mantener el orden establecido, al instalar y reforzar visiones retrógradas sobre cómo debemos amar y relacionarnos, al rechazar aquello que sale de las reglas convencionales de la familia heterosexual y patriarcal; al ver a las mujeres sólo como incubadoras, negándonos el derecho a decidir si queremos o no ser madres, y al reducir nuestra función social al cuidado de la casa y los hijos. La Iglesia se ha encargado en la historia de desmovilizar movimientos de resistencia, o de quitarles su filo combativo, llamándolos al pacifismo y a la confianza en el régimen cuando le conviene.
El recibimiento en persona del Papa por parte de Calderón expone la estrecha vinculación entre la Iglesia y el gobierno mexicano –que se fortaleció con la llegada del PAN al poder en el 2000, a través del impulso de la alianza reaccionaria entre el Estado y la Iglesia con un discurso homófobo y clerical materializado en un ataque directo a conquistas democráticas como el derecho a las mujeres a interrumpir un embarazo, al criminalizar a quienes abortan con hasta 35 años de cárcel en 19 estados del país, al tolerar un aumento alarmante de crímenes de odio hacia la comunidad LGBT; y al solapar escandalosos casos de pederastia, pornografía y prostitución que involucran a curas, como a Marcial Maciel.
Es más: ante la venida del pontífice, el arzobispo de Guanajuato –principal estado en criminalizar a las mujeres que abortan, con decenas de presas incluso por abortos espontáneos– Martín Rábago, le pidió sensibilidad al narco, exhortándolo a un cese al fuego durante los tres días de visita papal. El narco accedió: evidencia la relación de estos fieles con los curas (no olvidar las narcolimosnas). Esto plantea la probabilidad de que parte de las finanzas de la Iglesia provengan del narco.

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Un intento de fortalecer al clero para tenerlo como aliado

La visita del Papa es un intento de fortalecer y presionar al gobierno para avanzar más en las concesiones al clero, como lo ejemplifica la iniciativa de reformar el artículo 24 constitucional, desmantelando la educación laica e iniciando el desmantelamiento formal del Estado “laico”. A cambio, Benedicto VI viene a apuntalar al gobierno en plena coyuntura electoral y en una situación donde al panismo necesita mucho el voto católico para su candidata oficial, Josefina Vázquez Mota (JVM). Como cualquier candidato burgués, ni JVM ni Beatriz Paredes (BP) representan a las oprimidas y explotadas mexicanas, pues continúan con la lógica reaccionaria y pro-patronal de prohibir el derecho al aborto , con los ataques a la clase trabajadora, profundizando la precarización de las condiciones laborales, impulsando el cierre de guarderías y comedores comunitarios que reducen la carga del trabajo doméstico y la crianza para las mujeres. Ningún/a candidato/a planean terminar con la política de militarización del país, que establece una relación de fuerzas favorable al estado en caso de un alzamiento popular. ¿Qué mujer ignora el peligro que representan los militares en las calles para nosotras, potenciales víctimas de feminicidio y de las redes de trata y prostitución?

Movilicémonos por nuestros derechos

Ante todo esto, debemos movilizarnos para frenar las leyes reaccionarias contra las mujeres y la comunidad LGBT, contra la tolerancia e impunidad de la que gozan los pederastas y padrotes religiosos, contra el ataque a las condiciones laborales y contra la carestía de la vida.
Es urgente que las mujeres y la comunidad sexodiversa salgamos a las calles en unidad con el resto de los sectores oprimidos y explotados, como los y las trabajadores, indígenas,campesinos, estudiantes y jóvenes precarizados, organizándonos para luchar contra la militarización, contra los ataques a la clase trabajadora y a los sectores populares, contra el feminicidio y contra las redes de trata y prostitución; por aborto libre, gratuito y seguro en todo el país y por que la Iglesia no se meta en nuestros cuerpos ni en nuestras vidas. Desde Pan y Rosas queremos construir un movimiento de mujeres combativo que levante estas consignas:
¡Fuera rosarios de nuestros ovarios! ¡Abajo las leyes anti aborto impuestas por el PAN y el PRI! ¡Libertad a todas las presas por abortar! ¡Basta de discriminación contra la comunidad LGBT! ¡Castigo a los curas culpables de violaciones y pederastía! ¡Alto a los feminicidios! ¡Alto a la militarización!









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