Por el acceso irrestricto a la educación superior y media superior

16 Aug 2013   |   comentários

Javier Lucero

México es un país de jóvenes, una tercera parte de la población tiene entre 14 y 29 años. Millones padecen la pobreza, la falta de empleo y educación, la violencia, represión y criminalización por el simple hecho de ser jóvenes y carecen de derechos sociales básicos como salud y vivienda, esparcimiento y cultura. Esto se agravará con las reformas impuestas por Peña Nieto y el Pacto por México.

Los resultados de los exámenes de admisión para el ingreso a las universidades públicas expresan la situación que sufren los jóvenes. En julio fueron rechazados 54 mil de la UNAM y 32 mil de la UAM. A éstos se suman los rechazados en marzo: cerca de 110 mil en la UNAM y más de 75 mil en el IPN. Más de 200 mil jóvenes sólo en el área metropolitana. Esto es resultado del avance en la privatización y elitización de la educación, alentado por los sucesivos gobiernos priístas y panistas, que se han negado a invertir en educación pública y a crear nuevas universidades, promoviendo como “alternativas” la educación privada, tecnológica y a distancia.

Todo el apoyo a la lucha de los “rechazados”

Cientos de jóvenes se han organizado este año, como en años anteriores, para luchar por su derecho a la educación, en movimientos como el MAES y el MENA [1]]. También en la Escuela Normal Superior de México los rechazados luchan por un lugar, contra la política oficial de liquidar a las normales públicas con la reducción de su matrícula (que en los sexenios del PAN provocó la desaparición de más de 80 mil lugares en estas escuelas).

Los estudiantes excluidos de la UNAM, el IPN, la UAM, la UPN y las normales del D.F. han exigido a la SEP su derecho a la educación, realizando asambleas, mítines y movilizaciones. Desde la LTS y la Juventud Anticapitalista, Socialista y Revolucionaria (JASyR), nos solidarizamos con esta lucha.
Hasta ahora, aunque se vieron forzadas a “dialogar” con los movimientos, las autoridades se han negado a reconocer sus demandas y a discutir siquiera sobre los acuerdos de años anteriores. Para el gobierno, la respuesta al problema ya la dio con el llamado “Programa Emergente de Matrícula”, que supuestamente abrió 40,000 lugares, pero la mayoría en escuelas privadas, técnicas o a distancia y en carreras que los jóvenes rechazan.

Ante la negativa respuesta de las autoridades, el MAES ha declarado que continuará con las movilizaciones y está convocando a una marcha para el sábado 17 de agosto por mayor presupuesto para la educación pública, contra la reforma educativa y por el derecho de los jóvenes a acceder a la educación superior y media superior. Al momento de escribir estas líneas, el movimiento también valoraba la posibilidad de instalar un plantón frente a la SEP, en la Plaza de Santo Domingo e, incluso, iniciar huelgas de hambre.

Para la LTS y la JASyR es necesario que, superando todo divisionismo, los movimientos de rechazados se vinculen a los estudiantes matriculados de cada una de las instituciones a las que quieren ingresar e impulsen un movimiento unificado, cuyas demandas deberían definirse igual que las acciones para conseguirlas en asambleas abiertas a estudiantes y agrupaciones estudiantiles independientes. La lucha contra la exclusión de la educación superior debe estar ligada a la lucha contra la reforma educativa, que golpeará la educación pública y los derechos del magisterio. La CNTE, el STUNAM, el SITUAM, el SUTIEMS y todos los sindicatos del sector que se dicen democráticos y combativos, deberían movilizarse en solidaridad con los jóvenes excluidos.
Solo de esta forma se podrá conseguir el acceso irrestricto a la educación superior y media superior, acabando con filtros como los “exámenes de selección” y mediante el aumento a la matrícula, a partir del aumento al presupuesto educativo que debería provenir de impuestos a las grandes fortunas y la cancelación del pago de la deuda externa.

Tenemos que retomar el ejemplo de cientos de miles de jóvenes que en el mundo luchan contra los intentos de hacerles pagar la crisis económica, responsabilidad de los capitalistas. Hay que aprender de la lucha de los estudiantes chilenos por el derecho a la educación pública y gratuita, que comienzan a plantearse la unidad con la clase trabajadora.

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Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior y Movimiento de Estudiantes No Aceptados.

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