No a la reforma laboral esclavista de Calderón

15 Sep 2012 | Como si no bastara con la carestía, el desempleo, la violencia y el autoritarismo en que dejará sumido al país, Calderón quiere terminar de hacerle el “trabajo sucio” a su relevo priista, imponiendo una reforma que legalice y profundice las ya de por sí precarias y esclavizantes condiciones en que labora la mayoría de la clase trabajadora.   |   comentários

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El 1° de septiembre, Calderón presentó ante el Congreso de la Unión su iniciativa de reforma laboral, calificándola de “preferente” -por lo que podría ser aprobada hacia finales de octubre1-, lo que muestra la prisa del gobierno y los patrones por hacer pagar a los trabajadores los costos de la crisis, con un ataque brutal a sus derechos laborales.

La propuesta incluye legalizar los contratos “a prueba”, el trabajo por horas o temporadas y facilitar los despidos, liquida  la estabilidad en el empleo y la jornada laboral de 8 horas; da vía libre a la subcontratación, que es ya una práctica generalizada de precarización laboral y ataque a los contratos colectivos; así como contempla una mayor intromisión del Estado en la vida interna de los sindicatos y restringir el derecho de huelga, al limitar el pago de salarios caídos.

Los de arriba contra los trabajadores

De inmediato la jerarquía católica, las cámaras patronales y organismos imperialistas como la OCDE, se pronunciaron a favor de que se apruebe la iniciativa de Calderón, evidenciando su carácter reaccionario y anti-obrero. Consumada la imposición de Peña Nieto, quieren aprovechar para golpear al movimiento obrero antes de que éste pueda organizar una resistencia efectiva contra el nuevo gobierno.
Por su parte, los partidos manifestaron ya su disposición a que se “modernice” la legislación laboral y se apruebe la reforma en el Congreso. El PRI -que presidirá la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, encargada de dictaminar la iniciativa-, se pronunció de acuerdo con mucho de lo propuesto por Calderón, pero “con respeto a los derechos laborales”.

Esta acotación parece burla viniendo del partido que comenzó a imponer los planes neoliberales y convalidó la ofensiva panista - empresarial contra los trabajadores. No obstante, es probable que el PRI busque matizar aquello que pueda afectar su control sobre los sindicatos que le son afines, agrupados en la CTM-Congreso del Trabajo, para evitar confrontarse con su base social corporativizada y la profundización del descontento contra el nuevo presidente.
 
A su vez, el PRD presentó una iniciativa propia, previamente acordada con la Unión Nacional de Trabajadores (UNT)3. Aunque esta propuesta tiene algunos puntos progresivos, está igualmente al servicio de incrementar la “productividad”, es decir, la ganancia de los patrones; pero además, al estar supeditada a la “negociación” en el Congreso, terminará legitimando lo que resuelva esta institución reaccionaria (de la que no se puede esperar nada bueno) y reforzando el rol del PRD como comparsa “crítica” del régimen.
 
Por la unidad obrera, estudiantil y popular para echar abajo la reforma
 
De consumarse, la reforma laboral de Calderón profundizaría las precarias condiciones en que se encuentra la mayoría de la clase trabajadora y sus familias, dando un paso sustantivo en la liquidación de los derechos sindicales y laborales.
Aunque la UNT manifestó que de aprobarse la propuesta del gobierno se movilizaría, hasta ahora no ha hecho nada para echarla abajo. Es necesario que los sindicatos que se reclaman “opositores”, como la UNT, el SME y la CNTE, abandonen la confianza en el camino parlamentario y el PRD, convocando a todos los trabajadores del país a movilizarse antes de que sea tarde.
Las organizaciones estudiantiles y populares, como el FDPDT de Atenco y el Movimiento #YoSoy132, deben también sumarse. Sólo con una lucha contundente en las calles, hasta llegar al paro nacional si es necesario, podrá pararse la reforma.
 

1 Las “iniciativas preferentes” del Ejecutivo -que obligan a su dictamen en menos de 30 días por cada una de las Cámaras-, son resultado de la reforma política aprobada en agosto pasado y uno más de los mecanismos antidemocráticos del régimen impuestos durante el sexenio calderonista.
2 El presidente de la comisión será el priista Carlos Aceves, líder de la CTM.
3 Integrada por los sindicatos de telefonistas, de la UNAM y tranviarios, entre otros.









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