Ante el ataque contra los trabajadores de Pemex

¡Luchemos contra la reforma energética y por la democratización del sindicato!

23 Oct 2013   |   comentários

Bárbara Funes

La reforma energética no viene sola: la entrega de los recursos a las transnacionales es sólo una parte del desastre. La acompaña una ofensiva contra los trabajadores del petróleo. Se han anunciado públicamente medidas como jubilaciones anticipadas, recorte de plantilla de trabajadores sindicalizados y de confianza, incluso circulan versiones que afirman que no se pagarán las jubilaciones ya gestionadas por Pemex.

Recursos humanos y la dirección del sindicato contra los trabajadores

El sindicato liderado por Romero Deschamps es una de las partes de la comisión que recortará los puestos de trabajo y las conquistas laborales. La otra parte es la subdirección de recursos humanos y relaciones laborales de Pemex. También negociará planes de aumento de la productividad de los trabajadores que no sean despedidos, lo que significa que deberán trabajar más, por menos salario. Según denuncia la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTPP), esto es para “dejar a las empresas de Pemex sin los trabajadores, sin la carga laboral y sin la obligación del pago de jubilaciones”.

Una dirección comprada

Párrafo aparte merecen todas las “virtudes” de Deschamps. Según una investigación publicada por la revista Proceso, es dueño de una casa en Cancún valuada en un millón y medio de dólares. En 2011, recibió 282 millones de pesos por concepto de “ayudas al comité ejecutivo”, más 200 millones de pesos en concepto de cuotas sindicales. Entre 2007 y 2010 administró 685 mil pesos por día, pero no sabe en qué se gastaron. Y su hija Paulina presumía sus viajes internacionales en aviones privados, y bienes suntuosos, entre más ostentaciones, en su cuenta de Facebook. (1)

Así, el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) ha negociado el futuro de los petroleros de Pemex, a cambio de cuantiosas dádivas para mantener un nivel de vida propio de magnates. El STPRM, bajo su mando, se revela como el modelo de organización que los trabajadores no necesitan, del que deben deshacerse para poder enfrentar este ataque. Se vienen despidos, se vienen contrataciones outsourcing, pérdidas de prestaciones.

Por la recuperación del sindicato para la lucha

La tarea del presente es recuperar el sindicato para la organización y la lucha que está planteada. Hay que derrocar a la burocracia charra, enquistada en el poder, funcionaria de los gobiernos de turno y aplicadora junto con el Estado de sus planes antiobreros. La clase trabajadora necesita sindicatos democráticos, en los que la base discuta un plan de lucha a la altura de los golpes que se vienen. Es imprescindible que, como primer paso, los trabajadores de Pemex y sus empresas, sindicalizados, de confianza, contratados, se organicen desde las bases, en asambleas y elijan delegados por sector, para definir entre todos cómo enfrentar la reforma energética. Los puestos sindicales deben ser rotativos, revocables, y todos los funcionarios sindicales deben ganar lo mismo que un trabajador de base.

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Es necesario democratizar el sindicato para que haya libertad de tendencias, en el que distintas opiniones que defienden los intereses de los trabajadores se escuchen, y las propuestas se sometan a votación. Todos los trabajadores de Pemex y sus empresas, sindicalizados, de confianza, operarios, administrativos, de gasolineras, etcétera, tienen que poder votar a mano alzada el plan de lucha que consideren que los puede llevar al triunfo. Son sus vidas las que se verán afectadas por el desempleo y la precarización. Basta de que el sindicato negocie a espaldas de los trabajadores. Los delegados deben llevar el mandato de la base y someter a discusión en asambleas por sector todas y cada una de las negociaciones que se presenten en el transcurso de la lucha.

Los trabajadores de Pemex deben impulsar un plan de lucha contra las reformas estructurales, en unidad en primer lugar con los maestros que están enfrentando la reforma educativa, y con todos los trabajadores de la república. Deben unirse con los jóvenes que están apoyando a los maestros. Deben tomar el ejemplo de los trabajadores de la planta de Pajaritos -donde la privatización ya avanzó- que protestan junto con los maestros. Sólo la clase obrera organizada desde las bases, en alianza con sectores populares como los campesinos pobres y los pueblos originarios, pueden tirar abajo las reformas estructurales, con el paro nacional y la movilización en las calles. Trabajadores petroleros, ustedes tienen la palabra.

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[1Denise Dresser: “Mafias y mafiosos”, revista Proceso, 10/10/2013.









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