Ante las movilizaciones del 15 de mayo

Las tareas del magisterio para retomar la lucha contra la reforma educativa

14 May 2014   |   comentários

Arturo Méndez, integrante del boletín magisterial Nuestra Clase

En respuesta al profundo ataque que significa la reforma educativa y sus leyes reglamentarias contra la educación pública y los derechos laborales de los trabajadores de la educación, el año pasado cientos de miles de maestras y maestros protagonizamos a lo largo y ancho del país con paros, movilizaciones y plantones masivos, una de las luchas más importantes en la historia del magisterio nacional.

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La enorme disposición a la lucha mostrada en las calles por los maestros y el profundo sentimiento antiburocrático que recorrió a amplios sectores de base contra la dirigencia charra y entreguista del SNTE, para desarrollarse, necesitaban del impulso desde la CNTE de una política de unidad y organización democrática de las filas magisteriales, hasta llegar al paro docente nacional.

Mientras, la activación de los padres de familia en el DF y varios estados, y la amplia solidaridad estudiantil y popular conquistada –particularmente a partir del violento desalojo policiaco-militar del 13 de septiembre al plantón masivo del Zócalo capitalino–, planteaban al movimiento la necesidad de una política de coordinación para soldar la unidad con estos sectores.

Por otro lado, ante la pasividad cómplice del sindicalismo opositor agrupado en la UNT, se hacía indispensable un llamado contundente de la CNTE al paro nacional a estos sindicatos, que presionara a sus dirigentes para movilizar a sus bases –dispuestas a ello– en solidaridad con el magisterio, y para avanzar en la conformación del frente único contra el conjunto de reformas estructurales.

Al no desarrollarse la lucha en este sentido, y privilegiarse las negociaciones con Gobernación, el desgaste político, físico y económico llevó al movimiento a retroceder frente a un gobierno que, apoyado en el “Pacto por México”, terminó imponiéndose.

Con contradicciones, avanza la reforma educativa

Además de las sanciones, persecución y despidos para maestros que participaron en la lucha, el duro golpe contra los trabajadores de la educación viene mostrando sus consecuencias con el avance de la reforma educativa y sus leyes secundarias. Con la implementación de la negociación única SEP-SNTE y la centralización de la nómina (medidas acordes a las recientes reformas a la Ley de Coordinación Fiscal), el gobierno busca seguir reduciendo el salario a los docentes, mientras pretende hacerlos pagar los costos de su capacitación (1), como viene haciendo ya la cúpula charra del SNTE, poniendo en marcha el Sistema Nacional para el Desarrollo Profesional Docente (Sinadep), una plataforma virtual desarrollada por una empresa estadounidense y financiada con las cuotas de los trabajadores (2).
Pero frente al avance del gobierno, el magisterio nuevamente ha comenzado a oponer resistencia, como se vio en la negativa de 150 mil profesores –concentrados significativamente en Oaxaca, Chiapas y Guerrero– a responder el censo de escuelas, maestros y alumnos realizado recientemente por la SEP y el INEGI, mismo que muestra las condiciones de miseria en que se desarrolla el proceso educativo básico en México. En respuesta, el secretario de educación pública, Emilio Chuayffet, amenaza con retenciones salariales.

La resistencia magisterial también se viene expresando en el proceso de armonización con las leyes estatales, en donde el Ejecutivo ha interpuesto ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación controversias constitucionales por la “aplicación indebida” de la reforma educativa en Oaxaca, Michoacán, Sonora, Chiapas, Zacatecas y Baja California, todos estados cuyos maestros realizaron importantes acciones de lucha durante el 2013.

¡Por la unidad de las filas magisteriales y el frente único de los trabajadores!

A pesar de la tan celebrada –por políticos, burócratas y empresarios– mesa única de negociación SEP-SNTE, tras la entrega de su pliego petitorio a Gobernación el 1° de mayo, la CNTE anunció la instalación de una mesa única de diálogo con aquella dependencia para el 7 de este mes.
Con 5 caravanas para recorrer el territorio nacional del 28 de abril al 9 de mayo y difundir entre los maestros las afectaciones de la reforma educativa, dar a conocer el pliego petitorio (que incluye como una de sus demandas principales la abrogación de la misma) y el plan de acción único nacional, el magisterio se encuentra en un proceso de reorganización de fuerzas encabezado por la CNTE.

Simultáneamente, lejos de imponerse sin contradicciones, la profundización de la precariedad y la opresión en el ámbito escolar que trae consigo la reforma educativa, genera un amplio descontento entre los maestros, que se incrementará a medida que continúen sintiéndose sus efectos y puede volver a expresarse en las calles en el próximo periodo, tomando en cuenta además que la intensa lucha del año pasado destacó nuevos y amplios sectores que contamos ahora con esa experiencia. Junto a ello, el avance de la reforma educativa en la educación media superior ha dado lugar a procesos de organización para enfrentarla, como es el caso de los trabajadores del IEMS.

Para torcerle el brazo al gobierno y echar atrás la reforma educativa y demás reformas estructurales, para el magisterio es de vital importancia sacar las lecciones del 2013. Como en su momento planteamos quienes impulsamos el boletín magisterial Nuestra Clase, la CNTE debe impulsar la más amplia unidad de las filas magisteriales basada en el rechazo a la reforma educativa, y no necesariamente en la adhesión a la Coordinadora, que le pone un límite a la confluencia. La mejor vía para el fortalecimiento de la CNTE es levantar una política de unidad amplia –sin rebajar los objetivos– frente al ataque; con ello además se sentarían las bases para la lucha por la democratización del SNTE.

El 15 de mayo es un gran escenario para llamar a todo el magisterio a discutir democráticamente un plan de lucha unificado e independiente de las instituciones y los partidos del régimen, que no deposite confianza en instancias como Gobernación y que se apueste a la unidad con otros sectores de trabajadores para la preparación del paro nacional. Para triunfar es necesario desarrollar lo expresado el 1° de mayo, con el magisterio marchando junto a la Nueva Central de Trabajadores y otros sectores en lucha en el DF y varios estados. Las luchas obreras y populares que empiezan a expresarse, son una buena condición para fortalecer el movimiento de los maestros de todo el país.

(1) Ver Lilian Hernández, “Adiós a doble negociación y beneficios de lujo del SNTE”, consultado el 5/5/2014 en http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/03/30/951322.

(2) “Díaz de la Torre: el Sinadep, parteaguas en la profesionalización del magisterio”, La Jornada, 2/4/2014.









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