Mientras los “de arriba” quieren que las elecciones pasen “como si nada”

La juventud gana las calles y se moviliza

24 May 2012 | En la última semana, importantes movilizaciones sacudieron la escena nacional. Miles de jóvenes en las calles expresaron el descontento que existe con los aspectos más reaccionarios de esta “democracia para ricos”. Este nuevo fenómeno político aparece, mientras los “de arriba” intentaban que el proceso electoral pasara como si no hubiera un gran descontento en los hogares de millones de mexicanos.   |   comentários

Proceso “democrático” en medio de la barbarie

Las últimas semanas de campaña mostraron nuevos ataques a las libertades democráticas. La brutal represión a los estudiantes en Michoacán parecía reditar la represión en Atenco.

Misma que fue reivindicada por el candidato del PRI que, además de incluir en su programa la privatización de Pemex, le prometió a los ricos “mano dura” para imponer “orden”. Igualmente se asesina y encarcela a luchadores sociales que afectan intereses políticos o caciquiles como es el caso del Profesor Teódulo Santos. ¿Cómo pueden pretender elecciones “democráticas” en un ambiente de persecución y asesinatos a los luchadores sociales? Es evidente la complicidad –y en algunos casos la responsabilidad directa– de las autoridades.

Al mismo tiempo, se mantienen los feminicidios y crímenes de odio contra la comunidad sexodiversa. Muestra de esto son los asesinatos de reporteros.

Al asesinato de la corresponsal de Proceso –Regina Martínez– se suma el de varios periodistas más, incluyendo al reportero Marco Antonio Ávila en Sonora.

O como la indefensión de los activistas sociales que obliga a muchos a buscar el exilio forzado, como pasó con el sacerdote Alejandro Solalinde, o los cientos de los presos políticos que pueblan las cárceles (como el activista profesor Alberto Patishtán). Expresión de este clima represivo son las declaraciones priistas contra los estudiantes de la Ibero que salieron a manifestarse contra Enrique Peña Nieto.

La lista es larga; los crímenes son muchos, pero es mayor el interés de la clase dominante por lograr un proceso electoral que concite el “entusiasmo y la participación democrática de la población”, para legitimar las instituciones que implementan los planes antipopulares.

Como los que anuncia EPN que, de salir triunfante en las elecciones, probablemente reiniciará la ofensiva –recientemente reivindicada– contra los pobladores de Atenco para quitarles sus tierras.

La juventud comienza a moverse

La pasividad de las últimas semanas –dominadas por el teledebate y el circo electoral– parece estar cambiando: miles de jóvenes universitarios salieron a las calles repudiando a Peña Nieto, como se vio en el DF y en otras ciudades del país, durante el sábado 18, seguido del mitin del miércoles 23.

Son manifestaciones que cuestionan el carácter represivo del PRI y el rol de los monopolios informativos en el proceso electoral; en el manifiesto del 23/5 se demanda “la democratización de los medios de comunicación, la defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información”.

Convocadas a través de las redes sociales y reclamando muchos de sus participantes la independencia de los partidos políticos, se orientan fundamentalmente contra el candidato priista –en menor medida contra el PANAL y el PAN–. Está surgiendo un nuevo movimiento democrático y de oposición política a los partidos más conservadores; en cierta medida, es continuidad del movimiento que emergió en 2011 contra la militarización. Más allá de su curso inmediato, estas progresivas movilizaciones ya cuestionan la estabilidad de las elecciones y la “clase política” ya se preocupa de que, de aquí, pueda surgir un sector que cuestione el conjunto de la política del régimen.

Con los actos que convocó para el domingo 19 y el lunes 20, AMLO y sus intelectuales afines (como Paco Taibo II) pretenden capitalizar ese descontento y establecer un “puente” con los jóvenes. El desafío de esta nueva juventud que sale a protestar es no caer en la ilusión de que mediante el voto al candidato del Movimiento Progresista se resolverán las demandas pisoteadas por el PRI y el PAN.

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Sabemos que, para cientos de miles de jóvenes, AMLO aparece como diferente a “la mafia del poder”. Las demandas que nutren las movilizaciones –por ejemplo “democratización de los medios de comunicación” o el cese de la represión– requieren, para ser resueltas, de medidas radicales.

Sin embargo, AMLO no pretende atacar el poder de los monopolios de la comunicación (que son grandes empresas al servicio de legitimar la dominación capitalista y a sus partidos), ni trastocar las estructuras represivas del estado mexicano.

De igual forma, si lo que queremos es un proyecto educativo que incluya el ingreso universal e irrestricto a la universidad, eso requiere cuestionar los dictados del Banco Mundial y dejar de pagar la deuda externa para obtener los recursos, lo que no es parte del programa del Movimiento Progresista.

AMLO se limita a querer “democratizar” las instituciones, pero la única forma de dar respuesta a las demandas de millones de jóvenes y trabajadores es atacar los intereses de los poderosos; los capitalistas, las transnacionales y el imperialismo.

En este momento es fundamental impulsar la más amplia movilización, que unifique a la juventud con los trabajadores y demás sectores oprimidos; y levantar un pliego común que integre las demandas de las manifestaciones juveniles (contra la represión, la militarización, la antidemocracia y el poder de los monopolios de la comunicación) con las reivindicaciones contra los planes de Calderón y el imperialismo que levantan –por ejemplo– los trabajadores del magisterio y del SME.

Debemos adoptar una perspectiva independiente de los partidos patronales del Congreso de la Unión, y confiar solo en las fuerzas de los explotados y oprimidos.

A la vez, hay que repudiar estas elecciones antidemocráticas que sólo buscan legitimar el ataque que se viene después del 1/7. En ese sentido, desde la LTS consideramos que ningún candidato/a plantea un programa para luchar por los intereses de los trabajadores y la juventud.

Por eso, llamamos a los jóvenes que salen a las calles, a los trabajadores que luchan por sus demandas, a las mujeres y la comunidad sexodiversa que enfrenta día a día la opresión, a no votar o anular el voto, inscribiendo en la boleta electoral nuestras consignas de lucha.









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