La contraofensiva constitucionalista

05 Mar 2011   |   comentários

En el número anterior detallamos cómo los ejércitos campesinos que se aglutinaron en la Convención de Aguascalientes tomaron la ciudad de México, replegando a Obregón y Carranza hacia Veracruz. Villa y Zapata no tenían un proyecto nacional alternativo al proyecto de reconstrucción burguesa que impulsaría el constitucionalismo triunfante. En una controversial decisión deciden entregar el poder político al ala pequeño burguesa de la Convención y ellos dividir fuerzas para ir a luchar cada quien a su región, lo que posibilitó la reestructuración política y militar de los carrancistas para orquestar la contraofensiva.

Al darse cuenta de la necesidad de agrupar a más base social a su alrededor, un ala a izquierda del carrancismo en la que se encontraba Obregón, presiona a Carranza para que se promulguen las adiciones al Plan de Guadalupe en Veracruz el 12 de diciembre de 1914, que proponían la formulación de leyes agrarias que favorecieran la propiedad individual de tierras, la desaparición del latifundio, la restitución a los pueblos de las tierras despojadas, un sistema equitativo de impuestos así como mejoras en las condiciones laborales de peones y obreros. Lo que intentaba el carrancismo con estas adiciones era apropiarse de las reivindicaciones sociales para disputarle la base social al zapatismo y al villismo.

Villa ante el rumor de que corría peligro la región lagunera envía a parte de sus tropas a la zona, además, envió otra parte de sus fuerzas a San Luis Potosí para disputarle el puerto de Tampico a Obregón. Mientras que los zapatistas estaban encargados de frenar a los constitucionalistas en las zonas adyacentes y cortar los suministros a las tropas constitucionalistas.

Obregón aprovecharía la estrategia militar de los campesinos radicales y el visto bueno de Estados Unidos al retirar sus tropas de Veracruz para permitir el libre tráfico de armas y abastecer al ejército constitucionalista. Iniciaría la avanzada hacia la Ciudad de México y entraría sin problemas el 28 de enero de 1915. Los zapatistas habían abandonado la Ciudad para instaurar la Convención en Morelos. Al situarse en medio de los dos frentes campesinos Obregón cortó la posibilidad de que pudieran atacar juntos y fue el principio de la derrota de la heroica insurgencia campesina.
Sectores obreros de lado de Obregón

Ya en la Ciudad de México Obregón vio los frutos de su estadía en la Capital un año antes y sus acercamientos a la Casa del Obrero Mundial que propiciaron, trágicamente para la historia del movimiento obrero mexicano, que una parte de su sector aglutinado en la Capital se hiciera parte del constitucionalismo y formaran Batallones Rojos que se sumaron a la campaña contra los villistas. Estos Batallones fueron utilizados por primera vez en Celaya contra la División del Norte, en las ciudades tomadas por los ejércitos obregonistas la organización de la Casa llamaba a los trabajadores a dar su apoyo al constitucionalismo. Esto sería el inicio de la subordinación del movimiento obrero a la burguesía “revolucionaria” y de la institucionalización de la organización obrera y la formación de los sindicatos cooptados por el estado. Sobre este proceso, surgiría posteriormente lo que hoy conocemos como charrismo y saldrán a la luz personajes como Luis N. Morones quien posteriormente fundó la CROM.
Las direcciones campesinas radicales no resultaron capaces de formular un programa que satisficiera las necesidades de los trabajadores y se presentara como una alternativa ante Obregón. Los zapatistas se dirigieron a los trabajadores urbanos en su manifiesto pero más allá de los llamados realizados, no existía por su parte una propuesta programática que hiciera realidad sus aspiraciones. El anticapitalismo zapatista era limitado a su región de dominación pues estaban enfocados a atacar las haciendas, sin poder formular un programa para el obrero urbano. Por otro lado el villismo se ocupó de implementar medidas radicales de corte social contra los “ricos” y expropiar sus tierras lo que fue visto con muy buenos ojos ante los desposeídos, pero seguía sin ser una opción para la clase obrera mexicana.

La derrota de la División del Norte

El 10 de Marzo Obregón abandonó coyunturalmente la Ciudad de México y concentró sus fuerzas en contra de la División del Norte que representaba al principal enemigo militar del constitucionalismo, como relatan varios historiadores en los siguientes cuatro episodios militares se definiría el curso de la guerra civil.
El primer combate fue en Celaya el 4 de abril de 1915, Villa había concentrado 8 mil hombres en contra de 12 mil que agrupaba Obregón. Las filas villistas no lograron romper las líneas del sonorense y tuvieron que replegarse hacia Salamanca.
Las tropas de Obregón continuaban recibiendo suministros desde Veracruz, ya que Ejército Libertador no había podido impedirlo. Villa avanzó de nuevo al choque con los constitucionalistas el 13 de abril. Obregón se atrincheró y uso ametralladoras en contra de la caballería del centauro, los campesinos insurrectos se vieron obligados a emprender la retirada hacia Irapuato y después a León.
Las tropas del centauro concentraron hombres de distintas partes del norte que sumaban 25 mil combatientes, mientras que las tropas del sonorense aglutinaban a 35 mil hombres. El 4 de junio los constitucionalistas tomaron la ofensiva, avanzando hacia Silao obligaron de nuevo el repliegue de los villistas, que sumaban una desmoralizante derrota más. En un intento desesperado Villa reúne a 6500 hombres y decide atacar Agua Prieta defendida por Plutarco Elías Calles. Los villistas fueron derrotados y los restos de la División emprendieron el regreso a Chihuahua en donde el General Villa les dio la libertad de acción a sus integrantes para decidir buscar la amnistía o continuar en la resistencia.
Este es el ocaso del más grande ejército revolucionario que ha visto Latinoamérica. Los años siguientes la resistencia villista adoptaría la forma de guerrilla y llegaría a tomar momentáneamente algunas ciudades. La resistencia del norte nunca volvió a ser el ejército al que temía toda la burguesía mexicana.

La Comuna de Morelos

En enero de 1915 cuando los ejércitos campesinos se dividen, los constitucionalistas deciden abocar sus fuerzas hacia los villistas, esto representaría un respiro para los zapatistas que se dedicaron a la construcción de lo que se conoce como la comuna de Morelos.
Llevar hasta las últimas consecuencias el Plan de Ayala significó hacer un reparto agrario de manera radical por la vía de los hechos para regresar a sus dueños originarios las propiedades ancestrales de las que habían sido despojados. Para realizar este reparto se formaron comisiones agrarias encargadas de revisar los títulos ancestrales de propiedad que acreditaban a las comunidades de los pueblos como propietarios, delimitar topográficamente las tierras fértiles, así como los recursos naturales para su repartición. Al expropiar las haciendas los zapatistas liquidaron a los terratenientes como la clase económicamente dominante en el estado.
Junto a las expropiaciones el gobierno convencionista puso en pie el Banco Nacional de Crédito Rural, dispuso la creación de Escuelas Rurales de Agricultura y trabajo en la construcción de una Fábrica Nacional de Herramientas Agrícolas. Esto tenía como objetivo estimular a los campesinos con créditos, herramientas e instrucción para que la explotación de la tierra se hiciera de manera sustentable.
Los campesinos de Morelos estaban acostumbrados a la explotación de manera individual de la tierra para cultivar productos que satisficieran sus propias necesidades, como plantean distintos historiadores, Zapata y Palafox incluso recorrieron las distintas comunidades del estado para intentar convencer a los campesinos que cambiaran esta forma de producción y se pudiera aprovechar la posesión comunal de las bastas hectáreas para producir de manera colectiva, lo que modernizaría la siembra y se elaborarían productos destinados a la venta a gran escala por medio de la planeación colectiva.
La expropiación a los hacendados se realizó sin ningún tipo de indemnización, según las leyes zapatistas todo aquel propietario contrario a la revolución debía ser expropiado sin pago. A inicios de la revolución, Morelos producía en sus ingenios azucareros la tercera parte del consumo nacional de este producto y era el tercer exportador a nivel internacional, lo que significaba que en el estado existían ingenios que se manejaban con tecnología de punta, que eran fábricas agrícolas en donde se empleaban a campesinos pobres para su funcionamiento.
Palafox se ocupó de reparar estos ingenios devastados por la guerra, y en marzo de 1915 ya funcionaban cuatro de ellos. La intención de él y de Zapata era que las ganancias por la producción de azúcar se destinaran al gasto social, a las obras públicas y a la manutención del Ejercito Libertador del Sur.

La organización de la Comuna

La organización colectiva del estado formó un tipo de poder democrático, en el que los pueblos tomaban decisiones por medio de asambleas, en las que se discutían el sustento de las expropiaciones, la administración de los ingenios y las cuestiones políticas que se desprendían del ejercicio del poder comunal. Se elegían representantes con mandato que acudían a la asamblea general de los pueblos de Morelos. Esto mediante la participación directa de los campesinos en la toma de decisiones, que era un derecho exclusivo de los habitantes varones, pues siguiendo las normas de los usos y costumbres de la región las mujeres eran excluidas de la vida política lo cual evidentemente debilitaba el aspecto democrático de la organización.
Las asambleas, tenían el derecho soberano de elegir sus tribunales y su policía, el poder político estaba en manos del pueblo y el Ejercito Libertador del Sur estaba a las órdenes que emanaran de esta asamblea. El cuartel general zapatista fue la dirección política de este proceso, al mando indiscutible de Emiliano Zapata.

El ocaso

En 1916 la División ya había sido desintegrada y Carranza decide enviar al sur con 30 mil hombres, a Pablo González para destruir la revolución social que se gestaba en Morelos.
González rodea el estado y entra como un ejército de ocupación, devastando todo a su paso, destruyendo lo que habían construido los zapatistas, asesinando a hombres, mujeres y niños que estaban dispuestos a defender la colectividad de sus tierras y de su trabajo.
La ofensiva produjo que se formaran dos alas en las filas zapatistas, una dispuesta a negociar y conciliar con los constitucionalistas, encabezada por Magaña y Lorenzo Vázquez y los que estaban dispuestos a defender hasta el final la tierra en manos de los campesinos pobres, dirigida por Zapata y Palafox. La defensa de sus conquistas por parte del pueblo insurrecto morelense fue heroica, pero los constitucionalistas ganaban poder político en el país y el avance sobre la comuna provoco el repliegue del Ejército campesino hasta que lo orilló actuar en forma de guerrilla.
Para 1917 el aislamiento político fortaleció la línea conciliadora de Magaña quien intento múltiples vías de acercamiento con el gobierno. El Constituyente de este año materializo el proceso de institucionalización de la revolución que permitió la derrota definitiva de los revolucionarios de Morelos y que fue afirmado luego con el asesinato de Emiliano Zapata en 1919.









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