La Convención de Aguascalientes

28 Jan 2011   |   comentários

En el pasado Estrategia Obrera nos referimos a la toma de Zacatecas por parte de la División del Norte, lo cual significó el quiebre de la continuidad del viejo estado liberal burgués, al aniquilar al Ejercito Federal, pilar de dicho estado y constituido como tal desde la guerra en contra de la invasión francesa. Desarticular el Ejército –que fuera utilizado por Díaz, Madero y Huerta-, que era la columna vertebral del Estado mexicano, representó un gran triunfo histórico de las masas explotadas y oprimidas. Éste sería el momento máximo de ascenso de la lucha campesina en el periodo de la revolución mexicana.

Después de la toma de Zacatecas el 23 de junio de 1914, la División del Norte se vio obligada a frenar su avance, debido a que por órdenes de Carranza, se les había cortado el suministro de combustible para los trenes. La decisión de Carranza reflejaba la diferencia de estrategias políticas entre las dirección burguesa del ejército Constitucionalista con la División del Norte; para intentar resolver la crisis entre Carranza y Villa se realizan las conferencias de Torreón en la que representantes de la División y de los constitucionalistas acuerdan el reconocimiento de Carranza como jefe de la revolución y que al termino de esta se la declarará presidente interino, comprometiéndose a convocar a elecciones. Allí se reconocía además a Pancho Villa como jefe de la División del Norte. La firma de este pacto hace evidente la debilidad política de Villa al darle el reconocimiento como dirección a Carranza y cederle la iniciativa de tomar la Ciudad de México.

Al rendirse Huerta, el ejército federal entrego posiciones y armas al ejercito constitucionalista, para que el 20 de agosto de 1914, Carranza entrara a la ciudad de México como presidente interino. Algo fundamental para esta transición fue el acuerdo de que las tropas federales situadas al sur de la ciudad, en San Ángel, Tlalpan y Xochimilco se mantuvieran en sus puestos hasta ser relevadas por tropas constitucionalistas para evitar que los zapatistas entraran a la ciudad.

La Convención

Después del la instalación de Carranza en la Ciudad de México, éste convocó a una Convención de jefes constitucionales en dicha ciudad. Villa creía que esa Convención no era representativa y Obregón viajó a Chihuahua a negociar con él. Allí firman un acuerdo en el que se dice que lo primero que hará la junta será un referéndum sobre la figura de Carranza y luego la convocatoria a elecciones, y tratar el problema agrario. Carranza desconoce este acuerdo, y Villa en respuesta desconoce la primera convocatoria de Carranza a la Convención, mientras que en el sur el zapatismo se niega reconocer a algún gobierno antes de que se apruebe el Plan de Ayala.

Sectores de la burguesía constitucionalista se daban cuenta que era necesario hacer algunas concesiones a los lideres campesinos para retrasar el enfrentamiento armado. Por ello crearon la Comisión de Pacificación, que llamó a una Convención en un terreno neutral en el Estado de Aguascalientes, la cual iniciaría el 10 de octubre con delegados carrancistas y villistas. Al inicio, fue una asamblea llena de discursos y promesas vacías, hasta que el 27 de octubre llega la representación zapatista con delegados con voz pero sin voto pues para que fueran efectivos estaba la condición de la previa aprobación del Plan de Ayala.
La delegación del sur cambió el curso de la Convención, al ser la única tendencia que presentó un programa que tenía relación con la realidad de las demandas campesinas. El 28 de octubre se adoptó el Plan de Ayala, en un momento en que las masas estaban a la ofensiva, lo cual empujó a sectores del constitucionalismo a aliarse de manera oportunista con los ejércitos campesinos, como fue el caso Lucio Blanco y de Eulalio Gutiérrez. Estos, tiempo después darían la espalda al movimiento revolucionario y se re-alinearían a la dirección constitucionalista.

Al asalto del cielo

El 30 de octubre la Convención acordó el cese de Carranza y un día después nombró a Eulalio Gutiérrez presidente interino, con el visto bueno de villistas y zapatistas, que sin poder llegar a algún acuerdo con Carranza lo declararon rebelde. Obregón tras su fracaso político en la Convención, se replegó junto a Carranza a Veracruz el 24 de noviembre de 1914. Esa misma noche, los zapatistas entraron a la ciudad, y el 3 de diciembre la División del Norte hace lo propio junto con la Convención y su gobierno. Esto fue el inicio de la confrontación entre convencionistas (los ejércitos de Villa y Zapata) y los constitucionalistas, cuyos programas expresaban un claro antagonismo de clase entre quienes querían resolver las demandas agrarias y en particular entregar la tierra, y quienes buscaban reconstruir el viejo estado burgués.

La toma de la capital será el punto más alto de la revolución mexicana, cuando los dos ejércitos campesinos tienen en su poder la Ciudad de México, mientras que Carranza y Obregón se encontraban replegados en el puerto de Veracruz y con sus fuerzas dispersas. Esto no significo el triunfo de la insurrección campesina, pues al no haber por parte de Zapata o de Villa una propuesta para reorganizar la nación sobre bases alternativas al proyecto de reconstrucción del estado burgués de los constitucionalistas, cedieron el liderazgo de la Convención y el poder político a un aliado urbano, la pequeño burguesía representada por el ala izquierda del carrancismo. Pero este sector, incapaz siquiera de llevar adelante un reparto agrario nacional, le temía al torbellino campesino, y no tardarían en darle la espalda a la revolución.

Esto evidenció los límites que tenían los valientes jefes campesinos, a pesar del enorme heroísmo y radicalidad puesta en juego. Su regionalismo les impidió contar con un proyecto político nacional alternativo a Carranza y Obregón; y en el terreno militar, se expresó en optar por la dispersión de sus fuerzas a fin de defender sus territorios originarios. El aliado urbano capaz de ofrecer una alternativa política a la burguesía mexicana y de encabezar una perspectiva de poder que no llevara a la reconstrucción del estado burgués sino a la resolución de las demandas obreras, campesinas y populares mediante la liquidación de la propiedad privada y la subversión de las relaciones sociales capitalistas, era la clase obrera.

Sin embargo, una conjunción de factores, en el terreno objetivo la dispersión geográfica del joven proletariado, y en el terreno político la falta de una orientación –en el movimiento obrero- para buscar la alianza revolucionaria con las masas agrarias insurrectas, obstaculizaron esta perspectiva.
Las tendencias políticas como el anarcosindicalismo poco hicieron para desarrollar la unidad con la insurrección agraria, y después del alzamiento maderista las direcciones obreras se limitaron a hacer acciones reivindicativas sin buscar la vinculación con la rebelión campesina; solo los trabajadores más avanzados se hicieron parte de la revolución de manera individual.

La contraofensiva de Carranza y Obregón
Desde Veracruz el mando constitucionalista redactó las adhesiones al Plan de Guadalupe. Intentaba apropiarse de las reivindicaciones sociales de los ejércitos campesinos para conseguir más fuerzas reaccionarias a sus filas, Carranza se daba cuenta que las concesiones limitadas era lo único que podría contener la fuerza de la revolución. Esto para ganar terreno en el ámbito político y crear alianzas con sectores de la burguesía que exigían estabilidad en el país y temían la posibilidad de la expropiación de sus propiedades si los convencionistas se consolidaban como gobierno. Esta maniobra política le daría tiempo a Obregón para reagrupar fuerzas y preparar la contraofensiva militar, aprovechando la visión localistas de los jefes campesinos que decidieron dividir sus fuerzas e irse a luchar a sus territorios.

El 13 de enero Eulalio Gutiérrez es descubierto en conspiración con Obregón y sale huyendo de la Ciudad con su tropa y gran parte del Tesoro Nacional, mientras que Obregón inicia el avance hacia el centro del país, toma Puebla y el 28 de enero ingresa a la Ciudad de México.
Las tropas zapatistas regresaron al sur e instauraron la Convención en Cuernavaca, así quedarán divididos geográfica y militarmente los ejércitos campesinos, con los zapatistas en el sur y la División en el bajío y en el norte, con las tropas de Obregón en medio de los dos frentes. Los campesinos insurrectos no lograrían superar esta división y seria el inicio de una descoordinación militar que a la larga los conduciría a la derrota.
Los movimientos de Villa por el Bajío se caracterizaron por apelar a medidas radicales de corte social contra los ricos y la expropiación de sus tierras, aunque muchas veces dejaba subsistir a los capitalistas a cambio de imponerles impuestos, mientras que en el sur se edificaba la comuna de Morelos basada en la expropiación y el reparto de tierras bajo el monopolio de las armas por las masas agrarias, esto no era suficiente pues el constitucionalismo se fortalecía políticamente en el país y avanzaba militarmente. Después del avance arrollador de Villa y Zapata, la revolución entraba en un momento de aguda confrontación militar, que llevaría luego al triunfo de Carranza y Obregón.









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