EDITORIAL

ANTE EL AUTORITARISMO Y LAS REFORMAS DE PEÑA NIETO

25 Feb 2014   |   comentários




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El gobierno de Peña Nieto avanzó con cada una de las reformas exigidas por la gran patronal y las empresas trasnacionales: la reforma laboral, energética, educativa, entre otras, aprobadas con el apoyo del PAN y, en la mayoría de las mismas, del PRD. El objetivo es ir más allá de lo que sus antecesores panistas lograron: instalar las mejores condiciones posibles para el capital y fortalecer las posiciones de la burguesía contra la clase obrera, precarizar al máximo la fuerza de trabajo y avasallar conquistas logradas desde décadas por los trabajadores y entregar las riquezas naturales de México al imperialismo. Esto busca, además, atraer las inversiones extranjeras y potencializar las exportaciones –cuestión fundamental para mantener la estabilidad económica–, aprovechando para ello la gran ventaja comparativa que es la mano de obra barata, gracias a la contención y los topes salariales. En este esfuerzo de ofrecer garantía jurídica a los inversionistas, se inscriben los intentos de Peña Nieto para mejorar la imagen de México en el exterior, como se vio en los recientes foros internacionales. Y también en sus intentos por aparecer controlando la situación en Michoacán, garantizando la gobernabilidad y, además, ofreciendo una política para el “desarrollo social”, lo cual busca engañar al pueblo trabajador.

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La ofensiva reaccionaria de EPN es acompañada de nuevas medidas autoritarias. La militarización creciente de Michoacán, con la intervención del ejército –que continúa violando los derechos humanos en gran parte del país– es la mayor muestra de ello y del rol preponderante de la figura presidencial en la política nacional, pone en evidencia el carácter autoritario que nunca abandonó el “nuevo” PRI” ni el régimen de alternancia bajo los gobiernos panistas. Pero esta política no es sólo del PRI: en DF, Mancera y el PRD impulsan una legislación derechista que reglamenta y criminaliza la protesta social, mientras mantienen en la cárcel a presos políticos de las manifestaciones y la represión del 1/12/2012 cobra víctimas fatales como es el caso de Francisco Kuykendall.

Las contradicciones de los de “arriba”

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La situación en Michoacán expresa las dificultades del gobierno y del régimen político para disciplinar a los cárteles y bandas vinculadas al narcotráfico, así como para controlar a las autodefensas y el descontento de la población de ese estado (ver artículo). Esto también se ve en otros estados, como en Guerrero, y mina la fortaleza de EPN. Se convierte en un problema de estado, ante lo cual tiene que intervenir para controlar la situación y disminuir los señalamientos de un “estado fallido” o “disminuido”. Son las profundas contradicciones que el Pacto por México no podía superar.

La ofensiva del gobierno sobre las conquistas obreras y populares y el autoritarismo sobre los trabajadores –como se ve en la represión contra los trabajadores de Honda-México y en las presiones reaccionarias en el conflicto de Mexicana de Aviación–, genera un mayor descontento en amplios sectores de las masas. Ya en 2013 vimos distintos procesos de lucha y movilización, como fue el caso del Magisterio contra la reforma educativa, de los estudiantes universitarios (en solidaridad con la CNTE) y del movimiento #Posmesalto. Lamentablemente, esas luchas no tuvieron continuidad por responsabilidad central de las direcciones sindicales que se negaron a impulsar el frente único bajo un solo plan de acción unitario y un paro nacional. El amplio descontento que existe en el pueblo trabajador con los planes de Peña Nieto es la base para que resurja la resistencia obrera y popular que pueda poner un límite al ataque de la patronal y las trasnacionales imperialistas.

Es como respuesta a ese descontento que el PRD, después de brindar sus “servicios” al PRI y avalar la mayoría de las reformas de EPN, decidió salirse del Pacto por México y pasarse a la “oposición” al gobierno. Así busca capitalizar el descontento existente tras la figura de Cárdenas (compitiendo de paso con el Morena de AMLO), llevando a los trabajadores tras la ilusión que este partido –el mismo que avaló las reformas de Peña Nieto– defenderá sus intereses.

El gobierno y sus planes contra los trabajadores tienen por delante importantes contradicciones, y a las mencionadas se suma el bajo crecimiento económico que arrastra desde el 2013 y expectativas más cautas para el 2014 anunciadas por el Banco de México. Sin embargo, frenarlo y derrotarlo depende en primer lugar de que los trabajadores reorganicen sus fuerzas y encabecen la lucha y la resistencia contra las reformas. Sólo así se podrá frenar a Peña Nieto y el Congreso.

Organizar la resistencia obrera y popular

Recién después de varios meses, el 31/1, los sindicatos convocaron a otra protesta. Como planteamos en Estrategia Obrera, ésta expresó el descontento que existe en franjas de trabajadores. Sin embargo, para darle continuidad y para organizar una lucha contra las reformas, es necesaria una política alternativa a las direcciones sindicales, las cuales, como se vio ese día, van tras el PRD. Es necesaria una perspectiva independiente de todos los partidos del Congreso, que levante un programa y una política al servicio de los trabajadores y sus aliados del campo y la ciudad.

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Esto implica también un posicionamiento independiente de AMLO, cuya estrategia de “resistencia civil y pacífica” se limita a presionar a las instituciones y no es partidario de un plan de lucha encabezado por los trabajadores, orientado a derrotar al régimen y sus instituciones y centrado en preparar el paro nacional contra las reformas.

Los socialistas de la LTS (impulsora del MTS) proponemos organizar un Encuentro Nacional de todas las organizaciones obreras que quieran luchar contra las reformas de EPN y el Congreso (incluyendo a las corrientes sindicales que se reclamen democráticas y combativas), junto a los sectores populares y juveniles, para comenzar a organizar la resistencia. En ese Encuentro, deberíamos discutir un programa que luche contra la entrega de Pemex, contra el trabajo precario, la reforma educativa y el conjunto de los planes de EPN. Allí deberíamos discutir un plan de acción que, en primer lugar, rodee de solidaridad las luchas existentes (como la de los trabajadores de Honda en El Salto Jalisco) y que llame a una movilización nacional contra las reformas estructurales, así como exigirles a los sindicatos que se reclaman opositores que llamen a preparar un paro nacional. Como ya vimos en las movilizaciones de los últimos años es fundamental adoptar una perspectiva combativa independiente de los partidos patronales.









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