Gran Triunfo El Frente de Izquierda hizo una elección histórica

02 Nov 2013   |   comentários

PTS Argentina

Los resultados de las elecciones confirmaron la derrota anunciada del kirchnerismo. El Frente para la Victoria (FpV) perdió en los principales distritos del país y sobre todo en la Provincia de Buenos Aires donde el Frente Renovador (FR) de Sergio Massa lo superó por 12 puntos. Sin embargo, el gobierno logró recuperar algo de lo perdido en las PASO, garantizándose una mayoría exigua (si apela a “aliados”) en ambas cámaras. Comparado con los comicios nacionales de 2011 donde CFK obtuvo el 54% la caída fue grande (21 puntos), pero respecto a la importante derrota en las legislativas de 2009 tras el lock out agrario, donde quedaron sin quórum, la posibilidad de mantener poder en el Congreso podría ser vista como un arma con que intentarán sostener la gobernabilidad hasta las presidenciales. Pese a todo, la crisis del kirchnerismo es grande, incluso a diferencia de 2009 no tiene sucesor claro como en ese entonces el propio Néstor o Cristina Kirchner. Además, el FPV está dividido internamente y nada indica que no haya nuevos desgarramientos.
La victoria de Massa favorece a un sector que, proviniendo centralmente del oficialismo busca jugar por fuera del FpV con una línea de mayor mano dura y una mayor afinidad con el establishment favorable a un ajuste más directo contra los trabajadores. Pero el liderazgo de Massa se circunscribe a la provincia de Buenos aires y necesita proyección nacional para ser presidenciable cuando son muchos los “caciques” que disputan la cabeza de una restauración conservadora. Un primer síntoma de los desafíos que deberá afrontar el massismo fue la ruptura de los diputados del PRO con el Frente Renovador al otro día de las elecciones y cuando Mauricio Macri se candidateó públicamente para presidente en 2015.

El otro sector favorecido de la elección fue el “panradicalismo”, del cual surgen como presidenciables el “socialista” amigo de la UCR, Hermes Binner, que ganó en Santa Fe, el radical derechista Julio Cobos que salió primero en Mendoza y otra amiga íntima de las patronales agrarias, Elisa Carrió, que hizo una buena elección en Capital. Seguramente, no sin contradicciones, disputarán el liderazgo de una oposición de derecha no peronista.

Transición incierta

El gran problema para garantizar una transición ordenada hacia 2015, objetivo que comparten el FpV, las grandes patronales y la oposición burguesa es el recrudecimiento de la interna en la coalición del mismo gobierno. El debilitado kirchnerismo tendrá que optar entre apoyar a un candidato surgido de los gobernadores pejotistas afines al FpV o bien intentar condicionar a quien sea elegido por el PJ. Por lo pronto, ya hay un nuevo enfrentamiento con Daniel Scioli, a quien los K buscan convertir en el chivo expiatorio de la derrota. El vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, acusó a Scioli e Insaurralde de haber hecho una campaña “vacía”. Además de la pelea abierta esto da cuenta de una crisis adicional. La campaña “vacía” delata que los K terminaron de sacrificar su costado progresista tomando de lleno la agenda de la derecha con eje en la seguridad y proponiendo la vuelta a un nuevo ciclo de endeudamiento con los organismos de crédito internacionales.

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Pero en la coalición de gobierno no sólo tiene crisis el kirchnerismo. También pueden entrar en la disputa los “poderes territoriales” de gobernadores e intendentes, nervio motor del peronismo gobernante. La “liga de gobernadores” del PJ, aliada al FpV busca evitar la sangría y cerrar el paso a Massa, mientras éste se propone crear una “liga de intendentes” nacional para extender su figura más allá de la Provincia de Buenos Aires.

Otro pilar histórico del peronismo en crisis es la burocracia sindical. Dividida en sus favores a distintos partidos patronales y desprestigiada ante las bases, su rol político hoy es casi nulo. Resta por ver si la CGT de Caló en el próximo período mantendrá su lealtad al kirchnerismo o dará pasos hacia la unidad con el moyanismo pasándose a la oposición.

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En medio del fin de ciclo kirchnerista una crisis política de la coalición de gobierno puede determinar el futuro de la política nacional. El panorama es más incierto si tenemos en cuenta las contradicciones del “modelo” económico: el gobierno fue incapaz de parar la sangría de reservas y detener la inflación. Su orientación iniciada con el acuerdo con el CIADI y el Banco Mundial planteará más tarde o más temprano un ajuste contra los trabajadores. Frente a esto todas las “coaliciones” burguesas tienen debilidad para proponerse como alternativa clara de poder. En este contexto, la intervención de la Corte Suprema, declarando constitucional la Ley de Medios, le asesta un duro revés a otro actor importante de la oposición, el Grupo Clarín.

El avance de la izquierda clasista

En este fin de ciclo del kirchnerismo, para los trabajadores se trata de postular una posición política propia, independiente de los partidos de la burguesía y prepararse ante cualquier intento de descargar la crisis sobre sus espaldas. En este sentido, el dato relevante de los comicios del 27 de octubre, de trascendencia histórica, fue la gran elección del FIT que obtuvo una bancada de diputados en el Congreso. Hasta el derechista La Nación, en palabras de su columnista Carlos Pagni, reconoce que la perspectiva de un ajuste encuentra un límite en el voto del Frente de Izquierda (29/10).

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Desde su formación en 2011 el Frente de Izquierda dio un salto histórico. El 27 de octubre conquistamos tres diputados nacionales, legisladores en siete provincias y llegada a varios concejos deliberantes. Estamos movilizando, además, para derrotar el fraude en Córdoba y que devuelvan la banca que le corresponde a las fuerzas del FIT así como peleando en el escrutinio definitivo por las dos bancas de Jujuy.

En un país donde la clase obrera viene de una tradición mayoritariamente peronista la extraordinaria elección del FIT muestra un cambio en la subjetividad política de franjas importantísimas de la clase trabajadora y la juventud. A diferencia de otros “frentes de izquierda” esta es una coalición de la izquierda clasista que no va detrás de ningún sector patronal. La “Nueva Izquierda” que supo aliarse a Proyecto Sur y hoy va a la cola de Víctor De Gennaro de la CTA en Provincia de Buenos Aires quedó reducida a su mínima expresión, al igual que aquellos que como Zamora sólo aparecen para las elecciones.

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El resultado obtenido por el FIT fortalece y multiplica las fuerzas de los que luchan por defender a todos y cada uno de los sectores oprimidos, por las conquistas de la clase obrera, los derechos de las mujeres trabajadoras, de las personas LGTTBI, por las libertades democráticas. La banca del FIT en Neuquén ya lo demostró como referencia de la fuerte movilización de rechazo al acuerdo entreguista con Chevron, con un proyecto de ley elaborado en el debate con los trabajadores estatales para acabar con el empleo precario en el Estado provincial y en estos días con la presentación de un proyecto por el boleto gratuito para los estudiantes. Las bancas obtenidas en el Congreso, en las legislaturas provinciales y los consejos deliberantes serán puestas al servicio de la lucha de clases y la perspectiva estratégica de construir un gran partido revolucionario de la clase obrera.









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