Reforma migratoria en EE.UU.

Golpes contra los migrantes

24 Feb 2014 | Apenas el 28/1 pasado Obama volvió a prometer la resolución de la reforma migratoria, que permitiría la estancia legal de más de 11 millones de personas. Sin embargo, esta promesa trae consigo el fortalecimiento de la “seguridad” en la frontera, cuestión que se viene implementando ya de hecho. Desde 2009, ya son más de 2 millones de deportados, familias separadas por la fuerza, más una cantidad indeterminada, porque no hay datos oficiales, de personas asesinadas por la policía de migración en la frontera. Asimismo, numerosos migrantes son encarcelados y utilizados como mano de obra barata en las prisiones privadas, verdaderas maquilas de precarización en el corazón del imperialismo.   |   comentários

Bárbara Funes

Los republicanos

John Boehner, presidente republicano de la Cámara de Representantes ha señalado que no se resolverá esta reforma por ahora. Deja en evidencia así las grietas en el sistema de gobernabilidad estadounidense: aunque los demócratas tienen el gobierno y la mayoría en el Senado, el peso de la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, es muy importante. Este partido está preparando un nuevo proyecto, muy similar al aprobado en junio de 2013 por la Cámara de Senadores, en el que se consigna la “seguridad” fronteriza, endurecer el sistema de visas y sancionar a quienes contraten indocumentados. Además, se prevé la regularización de indocumentados tras un proceso humillante: declararse como ilegales, pagar impuestos en forma retroactiva, pasar un examen de inglés y civismo, y no tener ningún tipo de antecedente penal. Este proyecto busca garantizar el otorgamiento de estatus legal para mano de obra calificada en áreas tecnológicas, estudiantes y trabajadores agrícolas, y deja como ilegales a millones de migrantes que no pertenecen a esos grupos. Ahora sólo pueden acceder a la ciudadanía los llamados dreamers: jóvenes que llegaron al país con menos de 16 años, que vivieron 5 años ininterrumpidamente en territorio estadounidense, que finalizaron dos años de educación superior o que sirvieron dos años en las fuerzas armadas.

Según una encuesta de Pew Research Center, si la iniciativa de reforma migratoria no prospera, 43% de latinos y 48% de asiáticos harán responsables a los republicanos, mientras 34% de latinos y 29% de asiáticos culparía a los demócratas. Un escenario difícil en un año electoral.

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Por una salida obrera independiente para los migrantes

Las personas indocumentadas nada pueden esperar de demócratas y republicanos, aliados en mantener la precarización legal y laboral de los migrantes, como una forma de presionar hacia abajo los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores estadounidenses. No se puede permitir que se militarice aun más la frontera con la excusa del narcotráfico. Sólo un amplio movimiento democrático, encabezado por los trabajadores, puede frenar esta ofensiva reaccionaria. Los trabajadores migrantes deben buscar la unidad con el conjunto de la multiétnica clase obrera estadounidense para imponer plenos derechos laborales, políticos, sindicales y sociales. La clase obrera estadounidense necesita unirse a los migrantes para enfrentar juntos los ataques de los empresarios y el gobierno. La clase obrera mexicana y la centroamericana deben ponerse de pie para apoyar a sus hermanos que migraron y luchar contra la precarización que quieren profundizar el imperialismo y los gobiernos de turno. ¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!









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