Normalistas del D.F.

En pie de lucha contra la “reforma educativa”

24 Oct 2013   |   comentários

Aldo Santos y Sulem Estrada, de la ENSM

El 18/10 cumplimos un mes de paro en la Escuela Normal Superior de México (ENSM), contra la “reforma educativa” y por el cumplimiento de nuestro pliego petitorio, que incluye, entre otras demandas, plazas para los egresados normalistas; aumento a la matrícula y el presupuesto para las normales; más y mejores becas; así como el rechazo al “concurso de oposición”, al·cobro de cuotas y a los exámenes del CENEVAL.

JPEG - 169.7 KB

Los normalistas de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM) también están en paro desde el pasado 17/9; las de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (ENMJN) desde el 14/10; las de la Escuela Normal de Especialización (ENE) pararon durante 14 días y los de la Escuela Superior de Educación Física (ESEF) discuten tomar esta medida.

Contingentes de las cinco normales públicas del DF participamos en las movilizaciones convocadas por la CNTE. Al calor de este proceso, integramos el Frente Independiente de Escuelas Normales (FIEN), elaboramos un pliego petitorio y un plan de acción unitarios y establecimos vínculos con normalistas urbanos y rurales de Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Veracruz y el Estado de México. Un logro importante fue propiciar que los maestros de nuestras escuelas se pronunciaran también en rechazo a la reforma educativa.

Nuestra rebeldía se explica porque: “…los normalistas también seremos víctimas de la contra-reforma educativa. El ‘rediseño’ anunciado de las escuelas normales no significa mejorar su nivel académico ni resolver sus carencias, sino que pierdan su sentido social, para formar maestros que enseñen a obedecer y no a pensar. Al egresar, si somos contratados, seremos trabajadores precarios sin estabilidad ni derechos laborales, sometidos a evaluaciones punitivas sin sentido pedagógico y a la amenaza constante de las autoridades.” (Pronunciamiento del FIEN).

Hasta ahora, las autoridades han ignorado las demandas de nuestro movimiento, mientras difunden amenazas y rumores para promover la confrontación entre la comunidad. El 7/10, la directora de la BENM, Ma. Esther Núñez Cebrero, junto con su cuerpo directivo, intentó recuperar por la fuerza las instalaciones de esa escuela, lesionando a varios compañeros.

Por eso, en la “mesa de diálogo” que se abrió una semana después con la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM), nuestra primera demanda como FIEN fue la destitución de Núñez Cebrero, ya que no hay diálogo posible con quienes reprimen al movimiento estudiantil. Allí solicitamos que la DGENAM gestionara una mesa de negociación entre los representantes de nuestro movimiento y funcionarios de mayor nivel, que puedan dar respuesta al pliego petitorio.

Durante varias horas bloqueamos la Calzada México-Tacuba y los accesos a la DGENAM. Ante la cerrazón de las autoridades, nos movilizamos el 18/10 hacia la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal (AFSEDF).

Los paros de las escuelas normales del D.F. son parte del enorme movimiento magisterial de protesta que recorre el país. Más allá del resultado de las negociaciones, la lucha del FIEN está demostrando que una nueva generación de estudiantes normalistas está despertando a la vida política, dispuesta a enfrentar la ofensiva de los empresarios, el gobierno y los partidos patronales contra el normalismo y la educación pública. Como dice la consigna: “¡Y venga, y venga, y venga compañero, que aquí se está formando el nuevo magisterio!”.

Quienes redactamos esta nota, hemos impulsado la auto-organización del movimiento estudiantil normalista, tratando de concientizar y lograr que participe toda la comunidad en la toma de decisiones por medio de asambleas. Buscamos la unidad con los maestros y trabajadores de nuestra escuela, con los estudiantes de las otras normales del D.F y del resto del país y con el magisterio en lucha. Pensamos que ha llegado el momento de plantearnos una transformación radical de las normales, recuperando su sentido social y empezando por la democratización de su cuerpo directivo, que debería ser elegido por voto libre y directo de toda la comunidad.

Con los compañeros más consecuentes, estamos impulsando una agrupación de estudiantes normalistas, independiente de los partidos patronales y revolucionaria, que luche codo a codo junto a los maestros en servicio, en contra de las “reformas estructurales” del gobierno y por una educación al servicio de los trabajadores y del pueblo.









  • No hay comentarios para este artículo