Por un 1° de mayo clasista e internacionalista

En defensa de nuestros derechos, contra el imperialismo y los patrones

14 Apr 2012   |   comentários

Los oprimidos y explotados del mundo conmemoramos este Día Internacional de los Trabajadores enfrentando una brutal ofensiva en contra de nuestros derechos y conquistas sociales. El imperialismo y los patrones quieren que sigamos pagando los costos de la crisis económica que ellos mismos generaron, cuyo fin no se avizora. Pero en distintos países, con huelgas y movilizaciones, sectores cada vez más amplios de trabajadores comienzan a luchar.

Nuevos combates de clase en el escenario internacional

Los trabajadores de distintos países, como parte de una misma clase internacional, no llegamos a este 1° de mayo pasivos.

En días recientes, en Grecia las movilizaciones y los enfrentamientos contra las “fuerzas del orden” se reanimaron, tras el suicidio por desesperación de un jubilado, que evidenció de forma terrible el destino miserable al que nos conduce la irracionalidad capitalista y los planes para salvar las ganancias de los patrones.

Pero lo que sucede ahí no cayó del cielo ni es un hecho aislado. El último 29 de marzo, vimos la gran huelga general en el Estado Español, protagonizada por los trabajadores y la juventud combativa.

En varios países de Europa, convertidos en eslabones débiles de la cadena imperialista, como Grecia y Portugal, sectores de la clase obrera y la juventud precarizada vienen resistiendo desde hace ya varios meses con huelgas y movilizaciones los draconianos planes “de ajuste”, que aplican por igual gobiernos “socialistas” y conservadores.

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Miles de despidos, recortes al gasto público, más privatizaciones y aumento de impuestos contra la mayoría de la población, entre otras medidas, fueron ordenadas por el imperialismo y los organismos financieros internacionales para salvar a los banqueros y capitalistas.

Ante el descontento de las bases trabajadoras, los dirigentes de las principales organizaciones sindicales han tenido que llamar a movilizarse.

Lo mismo en la Península Ibérica que en el país helénico, los paros han tenido un alto acatamiento y las movilizaciones han sido muy masivas, pero hasta ahora, lamentablemente, sus líderes han tenido una política impotente centrada en “negociar” las reformas, no frenarlas definitivamente.

La entrada en escena y progresiva emergencia de la juventud y el movimiento obrero organizado en los países de Europa, abre la posibilidad de que los trabajadores en países imperialistas comiencen a ejercitarse en la lucha, a hacer una experiencia con sus direcciones y a plantearse la necesidad de una salida propia para enfrentar la crisis.

Los trabajadores europeos tienen un aliado natural en las masas oprimidas y explotadas de los países pobres y semicoloniales, como aquéllas que protagonizaron en los procesos revolucionarios que en el mundo árabe terminaron con dictaduras sanguinarias como las de Mubarak y Kadafi.

Más allá de haber sido contenidos, desviados o manipulados, estos procesos aún no se han cerrado, como muestra la rebelión en Siria contra el represor Assad.

La dinámica que está adquiriendo la lucha de clases internacional hace pensar que los planes imperialistas no avanzarán sin que los trabajadores libren nuevos y mayores combates de clase, qué pondrán en cuestión el carácter rapaz del capitalismo, de sus gobiernos y sus agentes en los distintos países.

La solidaridad y la unidad internacionalista de los trabajadores y los pueblos oprimidos es una necesidad acuciante y debe ser un grito de guerra este 1° de mayo en México y en el mundo.

En México, los trabajadores también nos movilizamos

En nuestro país el descontento es amplio y sectores de trabajadores, junto a campesinos, indígenas, estudiantes, organizaciones sociales, feministas y de derechos humanos, se mostrarondispuestos a enfrentar los planes de Calderón y los partidos patronales.

En los últimos meses se realizaron importantes paros y movilizaciones de los maestros, electricistas, trabajadores del Seguro Social y aeronáuticos, entre otros, que mostraron la posibilidad de que la clase obrera comience a dar una respuesta en defensa de sus puestos de trabajo y derechos laborales.

Desafortunadamente, estas movilizaciones están siendo llevadas por sus propias direcciones tras la ilusión de que las próximas elecciones podrán servir para darle una salida a sus demandas.

Sin embargo, como explicamos en otros artículos de Estrategia Obrera, mientras los partidos del régimen iniciaron formalmente ya la carrera electoral para dirimir quién administrará en el próximo sexenio los planes del imperialismo y los patrones, el gobierno continúa el ataque contra los derechos laborales y democráticos más elementales.

Los salarios se mantienen por los suelos y los precios de los alimentos suben, mientras el campo está devastado y las trasnacionales agroalimentarias especulan con el hambre del pueblo.

Las empresas mineras extranjeras saquean los recursos naturales y buscan despojar de sus tierras a las comunidades indígenas, al mismo tiempo que el gobierno desangra Pemex para justificar una mayor entrega de la industria energética al imperialismo.

A la par, continúa la militarización del país, así como la represión contra los movimientos y luchadores sociales.

Militares y policías asesinan y atropellan impunemente a la población civil, en tanto que los partidos imponen reformas legales antidemocráticas y pro-clericales.

Los trabajadores padecemos desempleo, despidos y precarización laboral, mientras los sindicatos “oficialistas” afiliados a la CTM o al Congreso del Trabajo, no mueven ni un dedo y avalan todos los planes antiobreros.

Por su parte, Calderón continúa con su ataque a las organizaciones obreras que no se alinean a sus planes, pero la burocracia sindical que se reivindica “opositora”, como la que dirige la UNT, el sindicato minero y el SME, se niegan a movilizar consecuentemente y apuestan pasivamente a la salida electoral. Lejos de ello, Por el contrario, es fundamental que los trabajadores y la juventud demos una respuesta a la altura de este ataque, y este 1 de mayo debemos ponernos de pie.

Por una alternativa obrera para enfrentar la crisis

El capitalismo sigue demostrando en todo el mundo que sólo puede ofrecer mayores penurias para los trabajadores y el pueblo. La clase obrera y sus aliados tienen el desafío de organizarse y luchar para defender sus derechos y evitar que se siga atentando contra sus ya de por sí precarias condiciones de vida. Por lo mismo, bajo una perspectiva internacionalista y antiimperialista, hay que buscar la unidad de todas las luchas contra el poder de quienes nos oprimen y explotan.

En nuestro país, la tarea del momento es unificar los reclamos y la lucha en las calles contra los planes del gobierno y los partidos patronales.

Hay que evitar caer en la trampa de votar por alguno de estos partidos patronales en estas elecciones donde los trabajadores no tenemos candidatos propios, y movilizarnos consecuentemente con independencia de clase. Esto implica enfrentar la política de las direcciones sindicales que se niegan a luchar y buscan “reconciliar” a los trabajadores con nuestros enemigos de clase.

Para luchar por nuestros propios intereses y de las mayorías oprimidas del campo y la ciudad, es necesario dar pasos firmes para la construcción de una herramienta política propia de los trabajadores, un partido revolucionario a nivel nacional e internacional, que pueda dirigir con éxito los próximos combates, bajo una perspectiva socialista que apunte a terminar de una vez por todas con la explotación y la miseria.
Esta es la perspectiva por la cual luchamos desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo en el movimiento obrero, estudiantil y juvenil; te invitamos a marchar conjuntamente este primero de mayo y a sumarte a nuestras filas.









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