El devenir de la ganancia capitalista (III)

15 Sep 2012 | En la entrega anterior vimos las principales características de la competencia en el modo de producción capitalista y el mecanismo de la nivelación de la tasa de ganancias. Abordaremos ahora algunas de las principales contradicciones creadas por la competencia.   |   comentários

El pez grande se come al chico

En el ejemplo, partimos de un fabricante de muebles que industrializa la producción en su taller, obtiene ganancias extraordinarias. Atrae más capitales a esa industria. Sus competidores implementan la industrialización en sus fábricas, se genera una oferta mayor de muebles, el precio por unidad desciende, así como el valor que encierra cada mueble.

Sucede que cada capitalista para poder competir en el mercado necesita introducir innovaciones tecnológicas para aumentar la extracción de plusvalía. Luego debe vender sus mercancías en el mercado y sólo así se realizará la plusvalía que robó a sus trabajadores. Pero para poder adquirir nueva maquinaria y los procedimientos que agilicen la producción, debe disponer de capital. Así, la competencia genera cierto mecanismo de “decantación”: aquellas empresas cuyos trabajadores emplean más tiempo para producir un determinado bien o servicio que el socialmente necesario, tendrán menor tasa de ganancia que aquellos que lograron acelerar la productividad del trabajo en sus empresas.

Los menos eficientes no pueden seguir el ritmo de adquirir más y más maquinaria que permita producir más mercancías en menos de tiempo de trabajo humano. Llegado un punto, quiebran y pasan a engrosar las filas de los técnicos y gerentes y pasan a ser parte de los asalariados, aunque con mejores sueldos y prestaciones. Sus exempleados terminan en la calle. El capital de la empresa que quebró (maquinaria, instalaciones) es abandonado o adquirido por un capitalista más fuerte que aquel incapaz de superar la prueba de la dura competencia capitalista. En el capitalismo salvaje, como en la jungla, sólo los más fuertes sobreviven: los empresarios con el colmillo más afilado para extraer plusvalía a los obreros. Se da así un proceso de concentración del capital cada vez en menos manos.
Sólo por dar dos ejemplos de nuestro país, hasta el año pasado, Carlos Slim (dueño de Telmex, Telcel, Sanborns, Condumex, IDEAL, América Móvil, GF Inbursa –son parte de Grupo Carso–) poseía una fortuna de 62 mil 210 mdd en acciones de sus empresas. Ricardo Salinas Pliego (propietario de Grupo Elektra, TV Azteca e Iusacell), 16 mil 600 mdd (1).

El talón de Aquiles del capitalismo

Es así que la competencia capitalista produce un fenómeno que atenta contra los intereses de los empresarios: la tendencia a la caída de la tasa media de ganancia. En palabras de Marx: “La ley de la tasa decreciente de ganancia, en la cual se expresa la misma tasa o incluso una tasa creciente del plusvalor, dice, en otras palabras: tomando una cantidad determinada cualquiera del capital social medio, por ejemplo un capital de 100, una parte constantemente mayor del mismo constituye medios de trabajo, y una parte constantemente menor del mismo constituye trabajo vivo.

Puesto que, así, la masa global del trabajo vivo agregado a los medios de producción disminuye en relación con el valor de esos medios de producción, también disminuye el trabajo impago y la parte de valor en la cual se representa, en relación con el valor del capital global adelantado…La disminución relativa del capital variable y el aumento del capital constante, a pesar de que ambas partes crecen en términos absolutos, sólo es, como ya hemos dicho, otra expresión de una mayor productividad del trabajo” (2)

¿Esto quiere decir que está excluida la posibilidad de que aumente la masa absoluta del trabajo humano que pone en movimiento y explota el capital? Pues no, así como tampoco está exceptuado que los capitales que están a disposición de los empresarios utilicen una masa creciente de trabajo, y por consiguiente, de plustrabajo, aun cuando el número de los trabajadores de los que dispone no aumente. Lo que ha sucedido desde los albores del capitalismo hasta ahora es que los empresarios han perfeccionado los mecanismos de explotación de la clase obrera.

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(1) “Los 100 empresarios más importantes”, CNN expansión, consultado el 5/9/2012.
(2) Karl Marx, El capital, Libro Tercero, Sección tercera, Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia, Cap. XIII, “La ley en cuanto tal”.









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