El devenir de la ganancia capitalista (II)

25 Aug 2012   |   comentários

La competencia: un arma de doble filo

La competencia es uno de los mecanismos fundamentales del capitalismo; cada capitalista individual brega por aumentar sus ganancias y para eso implementa distintos mecanismos.
Uno de ellos es la incorporación de maquinaria al proceso de producción, que contribuye a aumentar la productividad del trabajo, ya que en menos tiempo se produce mayor cantidad de objetos. Pero al mismo tiempo, cada uno de esos objetos contiene menos valor: en nuestro ejemplo anterior, cada mueble producido en forma industrial encierra menos horas de trabajo humano.
Cuando se pasa a la producción industrial, la compra de maquinaria es un paso previo. Los capitalistas adelantan capital para poder competir en el mercado. Sin embargo, la vida útil de la maquinaria es relativamente corta. Además del uso intensivo que se les da, constantemente surgen máquinas más modernas que permiten producir más en menos tiempo. A decir de Mandel, los empresarios consideran a las máquinas como “un capital que permite acumular plusvalía”. En determinado lapso de tiempo, cada capitalista individual deberá amortizar el costo de la maquinaria adquirida, para poder luego comprar máquinas más modernas. Logra realizar la amortización a través de “la transferencia, en cada mercancía producida, de una parte del valor de los medios de producción con que se ha fabricado”. (1) Si se analiza el proceso desde el punto de vista de los empresarios, los trabajadores cumplen así una doble función: preservar el valor de los medios de producción y crea un valor nuevo.
Volviendo al ejemplo de los capitalistas de la industria del mueble, podemos concluir que la competencia llevó a los empresarios del sector a incorporar más maquinaria en la producción para incrementar la productividad del trabajo.

La nivelación de la tasa de ganancia

El primer capitalista del ejemplo que presentamos en la entrega anterior dejó de hacer la diferencia: se niveló la tasa de ganancia en el sector cuando otros productores de muebles adoptaron la maquinaria para producir en forma industrial. Los capitalistas compiten entre sí para vender la producción de sus fábricas y así poder realizar la plusvalía que extrajeron a sus trabajadores. Este fenómeno se da a una escala global: los capitales migran hacia los sectores de la economía donde las ganancias son superiores a la media por aplicaciones de innovaciones técnicas, con el consecuente aumento de productividad del trabajo, en tanto se trate de productos que respondan a una necesidad social. En las ramas de la producción más atractivas por las ganancias que brindan se crea una mayor oferta de mercancías y los precios tenderán a bajar. La competencia entre los capitalistas será feroz: una y otra vez introducirán innovaciones técnicas y nueva maquinaria para producir más mercancías, pero cada producto individual contendrá menos valor, porque se emplean menos horas de trabajo humano socialmente necesario para producirla.
Como vimos en EO 98 “La tasa de ganancia (G), según Marx, es una proporción del plusvalor (p) en relación al capital total invertido. Se divide ese plusvalor entre el capital variable (v: gastos en salarios) y constante (c: gastos en maquinaria y materias primas) se obtiene: G = p/ v + c.”. Por lo tanto, en aquellas industrias donde la composición orgánica del capital sea mayor, la tasa de ganancia será menor, dado que sólo el capital variable crea plusvalía. El devenir de los capitales tiende así a “igualar las cuotas de ganancia en las diferentes esferas, modificando allí, a consecuencia de la competencia, la composición orgánica de su capital (2).
En la próxima entrega abordaremos la centralización y concentración del capital y las consecuencias de la nivelación de la tasa de ganancias.

(1) Ernest Mandel: Tratado de economía marxista, tomo 1, cap. V, “Las contradicciones del capitalismo”, México, Ediciones Era, 8va. ed., 1980, p.142.
(2) Ernest Mandel, op. cit., p.147.









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