Se multiplican los llamados a la Huelga por tiempo indefinido: un giro en la movilización contra Sarkozy

DESDE FRANCIA: Colectivo por una Tendencia Revolucionaria en el NPA

18 Oct 2010   |   comentários

Domingo 17 de octubre de 2010
Para imponer la Huelga General, hay que exigir a las direcciones sindicales que la convoquen y ayudar a los trabajadores a que se auto organicen y se coordinen.

3 veces 3 millones en las calles… y ahora la huelga por tiempo indefinido se prepara para el 12 de octubre.

Desde el comienzo de la movilización contra la reforma de las jubilaciones, las direcciones sindicales y los reformistas se niegan en su mayoría a levantar la consigna del retiro del proyecto de ley, llaman al gobierno a abrir nuevas negociaciones con el objetivo de rehacer el proyecto y se contentan con llamar a “jornadas de acción” dispersas, negándose a la lucha por la Huelga General. Pero los trabajadores se apoderaron masivamente de las tres últimas jornadas de acción (7 de septiembre, 23 de septiembre y 2 de octubre), por el momento no hay desgaste generalizado y la persistencia en la movilización profundiza la crisis del gobierno, del cual se ve claramente la febrilidad.

Incluso si la desmoralización y a veces el despecho se extienden, nuevos trabajadores entran al combate cada día. Entre ellos, cada vez más exigen otra cosa: la huelga, todos juntos y al mismo tiempo, hasta que retiren el proyecto. Muchos sindicatos SUD llaman a la huelga por tiempo indefinido. Al interior de la CGT, cada vez mayor cantidad de sindicatos, federaciones, uniones departamentales lanzan preavisos ilimitados, toman posición a favor de la huelga por tiempo indefinido (con la condición de no hacerlo solos), y también llaman a los trabajadores a continuar la huelga el 13.

Así, la Federación CGT Náutica, la CGT Total, la CGT Metalúrgica de Isere, llaman a la huelga por tiempo indefinido a partir del día 12, al igual que numerosos sindicatos locales (como aquellos de la ciudad de Paris). La Intersindical de la SNCF (ferroviarios), de la RATP (autobuses) salvo los enrolados en UNSA, de France Television, del Ministerio de Fomento, la CGT de Transportes Urbanos, la CGT de Transportes de Carreteras, la CGT de Finanza Públicas, la CGT Energía, la Federación CGT de los organismos sociales y cada vez más UD dejaron los preavisos de huelga por tiempo indefinido y abren explícitamente la discusión de la continuación de la huelga.

Desde ahora y en adelante, varios sectores entraron en huelga por tiempo indefinido, sobre en la Cuenca de Marsella: trabajadores de la terminal petrolera de FOS desde el 27 de septiembre (que tuvo como consecuencia la falta de gasolina en Corsa), trabajadores de los comedores escolares desde el 23 de septiembre, del Supermercado Monoprix, de la Educación y del Fisco, además la huelga con ocupación de planta ha sido votada en varios lugares… También la UD de Bouches-du-Rhone llama al conjunto de los trabajadores a continuar la huelga el 13.

Además, la movilización de la juventud se extiende con cada vez más colegios bloqueados y Asambleas Generales en las universidades (como las de Nanterre, de Paris 8, del ENS, etc., que llaman a las direcciones sindicales a pronunciarse por la huelga general). Se organizan bloqueos económicos (grandes negocios, etc.), con la participación de estudiantes y trabajadores (como en Rennes).

En general, la situación está marcada por una tendencia a la radicalización. Como escribió el

editorialista de France-Soir el 7 de octubre: “¡Radicalización! Esta palabra se encuentra en el aire y a ellos les da miedo: al poder de Sarkozy que creía haber logrado imponer la reforma de las jubilaciones, al Partido Socialista que preferiría esperar a la campaña presidencial de 2012, a las grandes centrales sindicales que se dividen entre ellas y a veces al interior de ellas mismas por este motivo”.

La unión sagrada entre el gobierno y los burócratas para impedir la huelga general

Los mejores aliados del gobierno son aquellos que deberían combatirlo. Las direcciones de las Confederaciones (excepto Solidaires) pasean a los trabajadores de jornada de acción en jornada de acción y utilizan todo su peso para contener la movilización y llevarla una vez más a la derrota.

Desde hace varios meses, Thibault (CGT) se esfuerza por descalificar la huelga general como método de acción: el llamado a la huelga general sería una “estupidez” (Le Monde, 9 de julio) y apuesta a disuadir a los trabajadores “estúpidos” que podrían llegar a sucumbir a causa de la intransigencia del gobierno. Para Thibault y sus compinches, las consignas inteligentes son “la concertación”, “las jornadas de acción”, “interpelaciones a los parlamentarios”. De la misma manera, Mailly (FO), que a veces se hace el “duro”, fue categórico: “No es obligación de una confederación llamar a la huelga general o por tiempo indefinido” (martes 6 de octubre). Dicho de otra forma, que los trabajadores se las arreglen como puedan y la responsabilidad de una burocracia reformista es… ¡proteger al gobierno en peligro!! Ni hablemos de Chereque que está dispuesto a frenar todo si el gobierno pasa a 2015 la decisión definitiva acerca de la prórroga del pago máximo de 65 a 67 años (¡cuando el proyecto mismo del gobierno habla de prorrogarlo a partir de 2016!)

Mientras numerosos trabajadores y sindicatos exigen cada vez con más ímpetu la huelga general hasta que retiren el proyecto, los burócratas buscan las herramientas para seguir controlando la situación. En la Intersindical del 4 de octubre (y sin esperar a la reunión de las federaciones CGT del 5) Thibault propuso… acelerar el ritmo de las jornadas de acción (siguiendo el modelo griego), esperando que eso logre calmar los ánimos y termine desmoralizando a los trabajadores. Propuso una nueva jornada de acción para el sábado 16 de octubre, que un burócrata de la CGT citado en el Canard enchaîné del 6 de octubre resume así: “Bien pensado: es el mejor antídoto frente a la amenaza de una huelga por tiempo indefinido”.

En cuanto a los dirigentes del Frente de Izquierda (PC y PG), sólo se contentan con aplaudir a dos manos todo lo que decide la Intersindical. Teorizan acerca de la separación entre los dirigentes sindicales (que deciden las modalidades de la movilización social) y los dirigentes políticos que los apoyan y llevan adelante el “combate” institucional proponiendo en el Senado y en la Asamblea (diputados) toda una serie de enmiendas a una ley que no se puede enmendar. Esta es la vieja división del trabajo entre los reformistas, unidos y organizados para hundir la movilización… y preparar las elecciones de 2012 subordinados al PS.

La burguesía agradecida…

El gobierno es muy consciente de que le debe (por el momento) mucho a las direcciones sindicales y a la “izquierda” parlamentaria. El 23 de septiembre a la noche, Sarkozy estaba tranquilo: “Los sindicatos alejan la idea de una huelga general o de una huelga por tiempo indefinido. Esto es lo esencial. Vamos a ganar esta batalla. Nos acordaremos esta victoria, y no de la cantidad de manifestantes” (Extractos del Canard enchaîné del 29 de septiembre). El martes 5 de octubre, Fillon no pudo evitar declarar frente a los diputados de la UMP que “la dirección de las grandes organizaciones sindicales es responsable por el momento” sobre la reforma de las jubilaciones.”

El intelectual Alain Minc tiene al menos una cualidad: tiene la tendencia de no guardarse y de decir ciertas cosas con más sinceridad aún. Resumió de una forma impecable la unión sagrada que se enfrenta a los trabajadores que van hacia la huelga general: “Tengo la sensación que estamos en una coreografía donde cada uno juega un rol con mucha responsabilidad porque los sindicatos en Francia son muy responsables. (…) Nunca podremos olvidar el rol que han jugado en lo peor de la crisis y yo pienso entonces que esta coreografía no terminará con un enfrentamiento insoportable” (Entrevista en LCI, el 10 de septiembre). ¿Hace falta ser más claros?

En cuanto a los burgueses “de izquierda” del PS, luego de haber votado en la Asamblea la enmienda que alarga la duración de las cotizaciones, dirigen sus felicitaciones a las direcciones sindicales, a través de Benoit, Hamon, que encarna “la izquierda” de ese partido: “Yo quisiera alabar y saludar la responsabilidad de los dirigentes sindicales. Si no tuviésemos dirigentes sindicales tan responsables en este país, ya habría probablemente una radicalización del movimiento.” (Prensa del PS del lunes 4 de octubre).

Las direcciones de Solidaires y del NPA impulsan la huelga por tiempo indefinido… sin darse las herramientas para hacerlo, es decir sin llevar adelante el combate abierto y organizado contra las direcciones de las Confederaciones

Desde hace varias semanas, la dirección de Solidaires se distingue del resto de las centrales sindicales: pone por delante la consigna de “huelga por tiempo indefinido” y logra reunir cada vez más trabajadores radicalizados a su alrededor (en las concentraciones sobre todo). Pero lleva adelante esta política de forma autónoma, sin interpelar al resto de las confederaciones, cuando en realidad el peso de Solidaires no es suficiente para lanzar una poderosa huelga por tiempo indefinido en la mayoría de los sectores. Así, está condenada a la impotencia (relativa) por miedo a entrar en conflicto con las otras confederaciones, que ejercen un rol dirigente sobre la mayoría de los trabajadores.

La dirección del NPA se niega a combatir centralmente la orientación de las direcciones sindicales, con el pretexto de no dividir, cuando en realidad estas direcciones están llevando la movilización a un callejón sin salida. Entrevistado en France Info el 5 de octubre, ¡Olivier Besancenot llegó incluso a decir que las direcciones sindicales no eran timoratas! Alimentando la ilusión de que ellas están de nuestro mismo lado, que sus decisiones no deben ser cuestionadas en público, que nuestra batalla por la huelga por tiempo indefinido no es contradictoria con su orientación, no hacemos más que alimentar la confusión y no ayudar a los trabajadores a deshacerse de los burócratas en los lugares de trabajo. Esto no hace más que debilitar nuestra lucha por la huelga general, negándose a denunciar claramente a los que son cómplices del gobierno, y por lo tanto enemigo de los trabajadores.

La responsabilidad de los anticapitalistas revolucionarios: llevar adelante el combate indisociable por la auto-organización y por el hostigamiento de las direcciones sindicales

El rol del NPA debería ser el de llevar adelante la discusión pública contra la orientación de las burocracias sindicales y tomar iniciativas concretas para llevar adelante el combate por la huelga general. Hacer agitación por la huelga general no alcanza. Los trabajadores aún confían masivamente en las direcciones sindicales, porque las identifican con los sindicatos históricos con las cuales las generaciones anteriores arrancaron conquistas y con los sindicatos de base que las defienden todavía en el día a día. En cuanto a los activistas sindicales y trabajadores combativos disgustados por la política de la dirigencia sindical, ellos tienen la necesidad de sentir que su indignación es compartida y su voluntad de hacer enfrentarse a la dirección apoyada. Es por esto que hay que luchar indisociablemente por:

* la auto-organización de los trabajadores: Asambleas generales, comités de lucha, comités de huelga, coordinación de los sectores en lucha a partir de delegados elegidos, mandatados y revocables;

* la interpelación desde las Asambleas Generales y desde nuestros sindicatos a todos los niveles de las direcciones sindicales, exigiendo que luchen por el retiro de la reforma, que dejen de negociar o de querer renegociar, que no vuelvan a llamar a nuevas “jornadas de acción” después del 12 de octubre con el riesgo de desmoralizar esta vez a los trabajadores, sino que llamen inmediatamente a la huelga general ilimitada desde el 12 de octubre. Estas exigencias serán mucho más eficaces, ejercerán mucha más presión sobre las direcciones sindicales, si son retomadas por los sectores que se lanzarán efectivamente a la huelga por tiempo indefinido a partir del 12 de octubre y que tendrán un peso político considerable.

El llamado a la huelga general de parte de los sindicalistas es un punto de apoyo, pero se niegan a interpelar a las direcciones sindicales y a llamar a los trabajadores a auto organizarse. Para ayudar a los trabajadores a impedir que las direcciones sindicales continúen con su política de sabotaje, hay que construir una fuerza organizada, un reagrupamiento de sindicatos y sindicalistas de lucha proponiendo una orientación alternativa y dando la pelea realmente para imponerla a las direcciones sindicales. Es necesario entonces lanzar un llamado a todos los clasistas a una gran reunión nacional, con el objetivo de hacer emerger un polo alternativo capaz de disputar la hegemonía a los burócratas.

Por una plataforma de reivindicaciones que unifique a la clase obrera, por un programa revolucionario

Por último, si la consigna central es y debe ser el retiro de la contra reforma de las jubilaciones, vemos que los trabajadores movilizados entran a la lucha con toda una serie de reivindicaciones correspondientes a sus necesidades y a sus aspiraciones y de hecho ligadas al problema de las jubilaciones, como la exigencia de aumento de salarios, el rechazo a los despidos y la eliminación de puestos de trabajo, etc. Es necesario elaborar una plataforma de reivindicaciones capaz de llegar a la máxima cantidad de trabajadores acumulando toda la bronca: vuelta al 37,5, derecho a la jubilación a los 55 años para los trabajos insalubres, 300 euros de aumento para todos (asalariados, jubilados, desocupados), el SMIC (salario mínimo) y la jubilación mínima a 1500 euros netos, indexación de los ingresos salariales según los precios evaluados por los sindicatos obreros; no a los despidos y la eliminación de puestos de trabajo, la defensa del empleo, reparto de las horas de trabajo entre todas y todos; basta de ataques contra nuestros hermanos de clase, que no son los responsables de la crisis, abajo la política de seguridad y xenófoba de Sarkozy, regularización de todos los sin papeles y cese de las expulsiones…

Ahora bien, la satisfacción de estas reivindicaciones implica terminar con el gobierno ilegítimo de Sarkozy y con todo gobierno de derecha o de robo al servicio del capitalismo. Estas reivindicaciones exigen el cuestionamiento de la lógica misma del sistema capitalista y en última instancia implican, por lo tanto, un programa revolucionario, la perspectiva de la expropiación de los capitalistas, la nacionalización de los principales sectores de la economía bajo control de los trabajadores y un gobierno de los propios trabajadores.

En este sentido, la lucha inmediata por la huelga general y para vencer a Sarkozy se articula, para los anticapitalistas revolucionarios, con la perspectiva de terminar con el capitalismo en si mismo, con el programa del marxismo revolucionario.

París, 11 de octubre de 2010

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