Argentina- Gobierno y empresa ferroviaria culpables

Crimen contra elpueblo trabajador

25 Feb 2012   |   comentários

Renacionalizar sin pago los ferrocarriles bajo administración de trabajadores y usuarios

En la mañana del miércoles 22, una noticia produjo un profundo dolor en el pueblo trabajador. El choque de la formación del FF.CC. Sarmiento (TBA) que impacta contra un andén en la Estación Once, con la muerte de 50 personas y otras 676 heridas, se trata de la tercera masacre en la historia del transporte ferroviario nacional en cantidad de víctimas.

Las imágenes de la gente pidiendo auxilio entre fierros retorcidos, o de los familiares buscando desesperadamente a sus seres queridos (algunos aún no fueron hallados) golpean en lo más hondo porque se trata de trabajadores que diariamente viajan como ganado.

Pero el dolor se transforma en indignación y bronca cuando la empresa TBA, que es una de las responsables de la dejadez en que ha caído el ramal Sarmiento, sale cínicamente a felicitar a los rescatistas. Esta empresa no tiene nada que envidiarle a UGOFE, responsable de dos accidentes fatales en Enero (FF.CC. San Martín). A ambas deben retirárseles de inmediato la concesión del servicio.

Mención aparte merece el Secretario de Transporte Juan Schiavi. Sus declaraciones son la muestra más cruda de una política de Estado que el kirchnerismo mantuvo en estos 9 años de gobierno: garantizarle importantes ganancias a las grandes empresas del transporte (vía subsidios y tarifas) como TBA de la familia Cirigliano (que además es dueña de importantes líneas de colectivos) a costa del sufrimiento de trabajadores y usuarios. En enero de 2012, TBA recibió casi 77 millones de pesos en subsidios y según datos oficiales de la Secretaría de Transporte, en enero de 2011 $ 53,2 millones...Lo menos que se puede pedir es la renuncia de Schiavi y su enjuiciamiento, junto a los empresarios de TBA por este Cromañón ferroviario.

Medidas elementales como la modernización del material rodante (locomotoras, vagones), vías (la mayoría son de 1930 y apenas se les hace mantenimiento), la electrificación de ramales importantes como el FF.CC. Roca a La Plata, o el soterramiento de pasos a nivel, no existe en la mente de estos funcionarios. La compra de material de descarte (formaciones portuguesas de 1961, por ejemplo) y los arreglos cosméticos (vagones y estaciones prolijamente pintados en la superficie), más la tarjeta SUBE (que en algún momento llevará a baja de subsidios y aumentos de tarifa) son los únicos “aportes” de este gobierno al transporte ferroviario.

El gobierno presentó como un “logro” haberle quitado la concesión al impresentable Taselli y haber creado la sociedad UGOFE (el Estado gestionando junto a TBA, Metrovías y el grupo EMEPA). La de UGOFE no fue solución para los trabajadores y usuarios, y reforzó la alianza entre el resto de las concesionarias, el gobierno y la burocracia sindical de Pedraza, el Gallego Fernández, Pablo Díaz y Maturano.

Mismas víctimas y responsables

Esta masacre está precedida por el arrollamiento del colectivo 92 en la estación Flores con la barrera que no funcionaba. Poco antes, hubo descarrilamientos y quema de vagones por parte de los usuarios varados, y un choque de trenes en San Miguel donde murieron 4 trabajadores. Pero tanto el gobierno (antes con Jaime y hoy con Schiavi), como los concesionarios Cirigliano, Roggio y Romero se limitaron a repartirse ganancias mientras el pueblo trabajador cuenta los muertos.

La única respuesta del gobierno ha sido la criminalización de los trabajadores antiburocráticos, como fue la escandalosa detención de Rubén Sobrero tras el armado insostenible de una falsa causa judicial que lo vinculaba a un presunto sabotaje.

La ecuación estatal es sencilla: mientras mueren cada vez más trabajadores que usan el deficiente servicio de transporte, el accionar del gobierno se enfocó en culpar, ante la opinión pública, a maquinistas, colectiveros o delegados obreros, a la vez que guardó silencio ante el saqueo empresarial.

Una salida de fondo

Esta nueva desgracia demuestra amargamente que hay que quitar urgente la concesión del servicio ferroviario a empresas como TBA y todas las que gestionan las distintas líneas. El actual esquema de concesiones creado por Menem en los ‘90, sostenido por la burocracia de la UF y La Frate, sólo significa desidia y muertes obreras. Pero esto sólo es el punto más grave de una destrucción que viene de larga data para desmantelar la red nacional ferroviaria, desde el Plan Larkin en 1961 (gobierno de Frondizi), pasando por gobiernos radicales, el gobierno peronista del ‘73 y ni que hablar de la dictadura del ‘76, todo para beneficiar a las grandes empresas capitalistas de transporte automotor.

Sólo un sistema de transporte reestatizado y administrado directamente por los trabajadores ferroviarios y con la asistencia de comités de usuarios populares puede significar un cambio, pues somos los únicos verdaderamente interesados en lograr un transporte moderno, rápido, ecológico y seguro, sin buscar ganancia particular en un servicio público esencial. Sería el único camino serio para lograr reconstruir la red ferroviaria y planificar un sistema ferroviario al servicio de las necesidades del pueblo trabajador y del país.

Llamamos a movilizarnos ampliamente y luchar por:

- Juicio y castigo a todos los responsables. Esclarecimiento inmediato del hecho.

- Repudio a todos los que responsabilicen a los trabajadores.

- Reestatización del FFCC administrado directamente por los propios trabajadores ferroviarios, con la asistencia de comités de usuarios populares.

24/02/2012


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