Editorial

Ante la cerrazón del gobierno y sus aliados

02 Oct 2013   |   comentários

El descontento y la creciente movilización obrera, juvenil y popular enfrentaron en las calles el intento de Peña Nieto y el Pacto por México de imponer los planes de la clase dominante. Es cada vez más evidente que hay un cambio en el ánimo de las masas: se empezó a mostrar en las luchas magisteriales en algunos estados desde inicios de año, y en las movilizaciones juveniles contra la represión del 1/12 y del 10/6. Hoy, el movimiento magisterial encabeza este descontento a nivel nacional, y estamos entrando en un nuevo periodo de la movilización obrera y popular en México.

Junto a la lucha del magisterio y la movilización estudiantil, se ven movimientos incipientes de resistencia, como en trabajadores universitarios y telefonistas, los cañeros en el campo; contra las mineras depredadoras y contra el autoritarismo que mantiene preso al activista zapatista Patishtán, así como también, las importantes movilizaciones contra la privatización de Pemex. Esto muestra que México despierta del letargo y se vienen nuevos choques entre las clases. Aunque la mayoría de las direcciones sindicales y políticas quieren evitar que estas luchas aumenten y se coordinen, no será fácil desactivar este estado de ánimo.

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El gobierno, pese a su “triunfalismo”, percibe esta resistencia en aumento, y por eso, pragmáticamente, decidió dar un paso atrás en el proyecto de imponer IVA en alimentos y medicinas. Además, intenta mostrarse como “sensible” –mediante una gran campaña mediática– ante las desgracias provocadas por los huracanes, para evitar una crisis de dimensiones incalculables como resultado de la desidia y la corrupción de la clase gobernante del país, responsable de los efectos de estos desastres “naturales”. Ante el descontento que existe en las poblaciones y que los medios ocultan, el gobierno militarizó regiones enteras de manera preventiva, haciéndola pasar como ayuda humanitaria. Y es que nadie sabe por dónde puede prender la chispa que incendie el país.

Un frente reaccionario contra los trabajadores

La movilización magisterial ha delimitado dos grandes “frentes”. En uno de ellos, actúan el gobierno, los empresarios, los medios de comunicación e los intelectuales al servicio del régimen y el derechista PAN. También es parte de este frente el PRD dirigido por Zambrano y Ortega, así como Mancera, que justifican la represión a la CNTE en el Zócalo, mostrando abiertamente su perfil patronal y su carácter reaccionario y represor. Esta unidad de oficialistas y “opositores” es porque el descontento y la movilización apuntan a enfrentar el reaccionario Pacto por México, que ha sido el pilar de la aprobación de las reformas reaccionarias. Con la capital del país en efervescencia, con una provincia que empieza a actuar más en sintonía con los batallones del magisterio y el movimiento estudiantil en el DF, y con un amplio rechazo nacional a la intentona de Peña Nieto de privatizar parcialmente Pemex, este invierno puede tornarse muy caliente.

La lucha contra la entrega del petróleo

La movilización contra la entrega del petróleo podría –si se lo propusiera– fortalecer el movimiento magisterial y unificarse con éste para frenar los planes autoritarios del gobierno. Sin embargo, la estrategia impuesta por AMLO y Cuauhtémoc Cárdenas apunta a contener la movilización tras la ilusión en que mediante “consultas populares” y una política de “resistencia civil y pacífica”, se podrá derrotar a Peña Nieto. Son adversarios de la unidad de estas movilizaciones con la clase trabajadora (y el magisterio en particular), ya que quieren evitar que se suelde una poderosa unidad obrera y popular, tras los métodos de lucha como el paro y la huelga, que es la única vía para derrotar los planes de Peña Nieto. La política de estos dirigentes a lo más que podría llegar es a “lograr” algunas modificaciones parciales de la reforma energética, pero sin cambiar lo esencial de su carácter entreguista y pro-imperialista. Por eso hay que enfrentar esta política que busca evitar la confluencia de los trabajadores y los sectores populares que se movilizan, para que enfrenten frontalmente los planes de EPN y el Pacto por México.

En ese sentido, la solución a los reclamos populares y la derrota de los planes del “nuevo PRI” no pasa por conformar un “nuevo PRD” (como lo sería el MORENA). Y es que, aunque AMLO ha dicho desconfiar de las instituciones, es adversario de una lucha radical contra las mismas, y por ende, sólo puede terminar apostando a la reforma y democratización del régimen burgués. Ya antes, en aras de ese proyecto y de no enemistarse con los empresarios, AMLO recomendó al SME no radicalizar su lucha.

Si el magisterio triunfa, ganamos todos

En el otro frente, surge y se desarrolla la resistencia obrera y popular: en la lucha magisterial, en las movilizaciones en defensa del petróleo, y en las asambleas y paros estudiantiles. En esas luchas, sectores de trabajadores y de jóvenes ven la necesidad de ir más allá en la lucha y de preparar un Paro Nacional, como parte de la tarea de unificar sus reclamos en un plan de acción unificado, avanzando en enfrentar y derrotar los embates de la política patronal del gobierno.

El magisterio demuestra que hay disposición a la lucha, y que sectores amplios de la base tienen el sano instinto de defender lo que consideran una expresión del carácter unificado de su lucha. Pero no basta con mantenerse firmes, para evitar el desgaste resultado de que el gobierno aún no cede y usa tramposamente las mesas de diálogo, hay que darse una política superior, que permita conquistar las demandas fundamentales. Hay que mantener, ampliar y soldar la unidad de las filas del magisterio bajo el claro principio de que la abrogación es la demanda central que unifica todas las luchas y que a eso hay que subordinar las negociaciones locales. Junto a eso, es indispensable aprovechar el ánimo de la población trabajadora y juvenil, para extender la movilización y exigirle a las direcciones sindicales que llamen a un paro nacional.

Todos sabemos que direcciones sindicales que se dicen opositoras como la UNT, son reacias a eso, y que su estrategia no es levantar una política independiente contra el régimen. Pero si la CNTE los llama abiertamente a organizar el Paro Nacional en solidaridad con el magisterio y contra las reformas estructurales, los expondría ante sus bases y alentaría la presión sobre las mismas, la cual ya existe por ejemplo en trabajadores de la universidad y telefonistas.
¡Por un Paro Nacional contra las reformas educativa, energética y contra el Pacto por México!









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